Una semana después, se comenta que este año para la Cuaresma y especialmente para la Semana Santa, los días Jueves y Viernes se produjo el despertar del sentimiento religioso católico, cuando miles de fieles acudieron a los templos a cumplir con sus preceptos.
Pero en donde se vio esa manifestación de fe, fue en la exposición de las procesiones, tanto en las andas con Jesús llevando la cruz sobre su hombro, así como los yacentes.
Guatemala es pródiga en imágenes religiosas buriladas por expertos artistas, varias de ellas milagrosas, no sólo en la ciudad capital, sino también en los veintidós departamentos de la República.
Esa veneración es resultado de la fe que encuentra ayuda al ver la imagen, la que se convierte en ser viviente en la mente de quien está postrado a sus pies. Múltiples son los testimonios de los favores obtenidos por ese medio, y a veces hasta pareciera que hay imágenes que entran en competencia para resolverles las penas a los requirentes. Uno de ellos es San Antonio de Padua, que lo digan las jovencitas casaderas.
Por medio de fotografías, en los diarios, vi cuánta gente abarrotó las calles para contemplar el paso de los cortejos profesionales. En años, ya muy postreros yo también salía, en compañía de mis papas, a ver las procesiones; mi papá no obstante ser muy católico, nunca cargó, quizás por eso yo tampoco: me impresionaba la mirada y el gesto dulce de la imagen del Nazareno.
El ser cucurucho es una devoción que en muchos casos deviene desde el abuelo y así seguirá de generación en generación, debe recordarse que antaño en Guatemala solo existía la religión católica. El receñido procesional despierta el sentido artístico de los feligreses con la preparación de las alfombras de aserrín de colores, se comentó que hasta una turista ayudó a la preparación de una; este tipo de alfombras, según se ha dicho, parece que es exclusivo de nosotros los guatemaltecos, también que especialmente las procesiones de los días Jueves y Viernes Santo son muy parecidas a las de España. Muchas de las cosas como nombres de ciudades en Latinoamérica, tienen su origen allá.
Pero no solo los cucuruchos, cargadores, tienen su mérito, también las mujeres quienes son las encargadas de llevar en hombros el anda de María, la Dolorosa, no sé si ahora también a San Juan, el menor, y Magdalena, los únicos que lo acompañaron siempre, como su núcleo familiar, en todo el Vía Crucis y en el Gólgota.
Sin embargo, en medio de todo este desborde de fe también están quienes aprovechan estos días para darse un merecido descanso, un chapuzón, después de todo un estresante año en el trabajo, y así se vio saturadas de veraneantes nuestras bellas playas, que ya nos las querían quitar.
Y como comentan: para todo hay gente, es natural, la población guatemalteca ha crecido enormemente. Y, a esperar la Semana Santa de 2013.