Esta semana en diversos medios noticiosos se hizo pública y se comentó la propuesta del partido Libertad Democrática Renovada (LDR) en cuanto a eliminar el Impuesto al Valor Agregado IVA a diez productos alimenticios y también su posición en cuanto a promover una amnistía fiscal a manera de borrón y cuenta nueva para los contribuyentes, en “compensación” por la implementación de las nuevas leyes tributarias.
Las relacionadas propuestas fiscales, LDR las ha condicionado a que el resto de grupos parlamentarios apoyen estas iniciativas y ellos a cambio cesarán con la interpelación al ministro de Finanzas Públicas, Pavel Centeno.
Sin duda las recientes reformas tributarias que derogaron, ampliaron y modificaron prácticamente todas las leyes que determinan los impuestos, sus correspondientes hechos generadores y su forma de cumplimiento, no nos han terminado de convencer a todos, tienen lagunas que ya empezaron a causar problemas y se han convertido en objeto de estudio, análisis y de incontables seminarios, foros y discusiones. Por supuesto contribuye en mucho a esa discusión e incertidumbre el hecho de que hayan reglamentos pendientes de emitirse como el de la Ley del Impuesto Sobre la Renta que según entiendo, incluso aún no se discute en el Congreso de la República. Sin embargo, hay también cosas positivas en la reforma fiscal como, por ejemplo, el hecho de que la misma Ley del Impuesto sobre la Renta haya venido a poner cierto orden a una ley (la derogada) que tenía ya innumerables agujeros y exoneraciones o bien el hecho de que nos gusten o no, constituyen reglas del juego que aún no están violentadas por exoneraciones, exenciones o beneficios a determinado sector. Este conjunto de nuevas leyes constituyen las reglas de juego que nos preparamos a enfrentar y cumplir quienes tributamos y en mi opinión empezar siquiera a plantear escenarios de amnistías o de exoneraciones a determinados productos (que incluso ya están exonerados, pues su venta al menudeo no excede de cien quetzales), en compensación por la emisión de las mismas, sería un mensaje nefasto y una desestimulación para los mismos contribuyentes. El Estado necesita de manera urgente transmitir reglas claras y también la certeza de que el mismo Estado está dispuesto a cumplirlas, así como por ejemplo, es su obligación el cumplir con la desgravación del impuesto sobre la renta, año con año, tal y como está prevista en la nueva ley, también lo es el no generar expectativas de amnistías o exoneraciones que a mi juicio no vienen a ser más que globos políticos que en unos años veremos adornando campañas políticas que maximizarán todo aquello que LDR propuso y no los dejaron hacer.
Mención aparte merece el hecho que las propuestas fiscales de LDR se hagan buscando el apoyo condicionado de las demás bancadas a cambio de declinar su derecho a interpelar al ministro de Finanzas Públicas, eso aquí y en la China se llama chantaje y el único mensaje que envía es que la interpelación no tiene más objetivo que el político. Sin duda la gente de LDR deberá poner las barbas en remojo y dar un poco más de credibilidad a la inteligencia de los guatemaltecos.