Muchas conferencias de prensa gubernamentales me obligan a seguir haciendo la pregunta de siempre: ¿a quiénes engañan? Las cifras proporcionadas después de Semana Santa no satisfacen a nadie. ¿Quién podrá estar contento con el saldo trágico de siempre con tantos muertos, accidentes, asaltos, robos y hechos de sangre reportados, los que no son iguales a los realmente ocurridos? Después de escuchar por televisión el desentonado canto del Himno Nacional de funcionarios públicos reunidos para mal informar lo ocurrido con el mentado Sistema Nacional de Previsión de Semana Santa -Sinaprese- no sabía si ponerme a reír o a llorar.
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La presentadora del canal no terminaba de alabar las labores preventivas de dicha entidad, mientras el paneo de la cámara de televisión exhibía a cientos de vehículos de carga (incluyendo picops) transportando seres humanos como si fueran reses al matadero.
¿Es que hubo alguien con dos dedos de frente, que no se haya percatado que este año no se hizo nada por divulgar masivamente consejos para prevenir accidentes consecuentes por conducir a altas velocidades, en estado de ebriedad, utilizar vehículos automotores en mal estado de funcionamiento e inadecuados para transportar pasajeros, mucho menos aquel viejo consejo de no bañarse en los mares, lagos y ríos hasta después de determinado número de horas de haber ingerido alimentos?
En verdad no existió la tan cacareada eficacia de los planes implementados para dar seguridad a los veraneantes de Semana Santa porque lo poco que se hizo, nunca contó con la técnica, ciencia y estrategia que debe emplearse para prevenir accidentes y enfermedades. Instalar una carpa en determinado lugar de paso podrá ser útil para brindar primeros auxilios, pero de eso no se trata la prevención, mucho menos ponerse a gastar recursos que mejor debieran emplearse en actividades bien organizadas, con planes que efectivamente den buenos resultados y no los escuetamente presentados.
Por otra parte, es obligatorio comentar que a muchos nos pudo dar buena impresión ver entre las procesiones a elementos militares uniformados luciendo sus botas bien lustradas. Pero el golpe de efecto es una cosa bien distinta a la inseguridad que flota en el ambiente. Solo a mí me consta que durante el feriado vaciaron dos casas de habitación en la zona 11 de la ciudad capital y hubo muchas más sin realizar la debida denuncia ante el Ministerio Público, porque todo el mundo sigue pensando que eso y la Carabina de Ambrosio son la misma cosa.
Es muy cierto, de sobra estoy enterado que debo darle tiempo al tiempo, que Roma no se construyó en un día, como que los Santos se hacen a golpes. Pero eso no debiera significar que las autoridades sigan abusando de nuestra paciencia, que pretendan seguir dándonos atole con el dedo, como que todos los chapines seamos caídos del tapanco para que un show o conferencia de prensa venga a convencernos de buenos resultados inexistentes.