En esta ocasión destinaré mi columna para comentar dos asuntos de mucha actualidad, como son la Cumbre de las Américas a realizarse este fin de semana en Cartagena, Colombia, y el aumento en los salarios de los trabajadores de Venezuela, decretado por el presidente Hugo Chávez.
En relación al primer tema, hay que recordar que este tipo de reuniones de los Jefes de Estado de nuestro continente empezó en 1994 en la ciudad de Miami cuando el presidente de Estados Unidos era el demócrata Bill Clinton.
En esta ocasión se trata de la Sexta Cumbre convocada para los días 14 y 15 de abril en curso. Sin embargo, a estas alturas no es aventurado afirmar que la misma será la Cumbre de una América incompleta, pues no hubo consenso para invitar a Cuba por la oposición de Estados Unidos.
Y en un ejemplar gesto de solidaridad, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, anunció que no asistirá a esta ni a ninguna Cumbre de las Américas, mientras se siga excluyendo a Cuba, que no solo es un pueblo con gran dignidad que merece respeto, sino es un país con un alto desarrollo social, especialmente en el campo de la salud y la educación, en donde no se ven niños pidiendo limosna en las calles.
Es oportuno subrayar que si hubiera un plano de igualdad, estas cumbres servirían para algo. En la práctica únicamente son el marco para consolidar la expoliación de nuestros pueblos, convirtiéndose en un instrumento para ejercer la dominación del país más poderoso en la región.
Además, hasta donde la mirada alcanza a escrutar, en la agenda no están contemplados temas de verdadero interés como son la usurpación por parte de Inglaterra de las Islas Malvinas que legítimamente le pertenecen a Argentina, y el levantamiento del criminal bloqueo que los sucesivos gobiernos de Washington han mantenido sobre Cuba desde hace varias décadas.
En cuanto al segundo tema, resulta reconfortante la decisión que el presidente Hugo Chávez anunció el pasado fin de semana de aumentar en un 32.25 % los salarios de los trabajadores de Venezuela. El 50 % del incremento cobrará vigencia el próximo 1º. de Mayo en ocasión del Día Internacional del Trabajo, y el resto a partir de septiembre.
La medida también beneficiará a los jubilados en general, lo cual contrasta con lo que ocurre en Guatemala, en donde la administración pro oligárquica del General Otto Pérez Molina decidió que desde el próximo año, los ingresos de los pensionados quedarán afectos al Impuesto Sobre la Renta.
Es fácil apreciar cuál es la diferencia de un gobierno democrático y progresista como el del Presidente Hugo Chávez de Venezuela y el de un régimen al servicio de la derecha trasnochada como el de Guatemala.