Certificación psiquiátrica


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¿Quién está cuerdo y quién está loco? Es un dilema, pero a veces las personas también se encuentran enfrentadas a trilemas y tetralemas… en el juego de la locura y de la cordura se lleva un implícito balance. Todos necesitamos ser regresivos en determinados momentos, pero hay ocasiones que nos piden encontrarnos con seriedad ante un mundo convencional que solicita el cumplimiento de normas de convivencia social.

Dra. Ana Cristina Morales


Cuando uno solamente vive para cumplir las normas sociales y necesita la aprobación de todos para sentirse valioso, sentirse bien y aceptado. Es cuestionable si mentalmente se encuentra sano.  Las normas existen para dar un continente a la vida, sin embargo, en muchas ocasiones se han de discernir, cuestionar, pensar estrictamente sin nos hacen bien o nos hacen mal. A nosotros, pero también a los demás. Y para ello se necesita del ejercicio de un pensamiento crítico y de la autonomía del yo.

La norma puede dictar que todo mundo camine hacia determinado lugar, pero si en ese lugar lo que nos espera es el precipicio… Locos seríamos en seguir esa normativa. Por otro lado, las reglas para vivir en sociedad también se hacen indiscutiblemente necesarias, cuando estas regulan el bien común, protegen nuestro bienestar, los derechos y dicha de todos.

El vivir siempre seriamente con tanta normativa real o inventada, nos puede conducir a un sentimiento de vacío y de vacuidad. En donde es posible que no quepa la imaginación, la creatividad, la espontaneidad. Por ende, la persona se enferma porque no responde a sus propias necesidades.

Estar en momentos de regresión, nos permite aflorar nuestros sentimientos, por más primitivos que estos sean, nos facilita el imaginar, el crear y el ser espontáneos. Pero quedarnos en esa única posición, tampoco responde a un concepto que represente la salud mental. El hedonismo, termina en anhedonía. Al encontrarnos ante esta situación, nos expresamos individualistas, sin capacidad de ser empáticos, ni de poder convivir en un mundo que sobrepasa nuestros propios y únicos intereses.

¿Quién me dice que yo soy el loco? Me confrontaba un paciente ante este tema. Y ¿si de repente el único cuerdo soy yo? Realizar consideraciones acerca de la salud mental conduce a un despliegue de argumentaciones, reflexiones, ideas y expresión de emociones. No existen acuerdos definitivos acerca de lo que salud mental significa. Considero, que ella proviene del balance entre el ir y venir desde uno y otro polo (la regresión y el lado social normativo) sin quedarse en ninguno de ellos, es lo que podría considerar como su concepto.

Quien goza de una buena salud mental, se siente en armonía consigo mismo y logra armonizar con otras personas. Se siente sereno, capaz de enfrentar los distintos dilemas a los cuales la vida le somete. Se siente dueño de su pensamiento, de sus emociones y de sus conductas y se responsabiliza por las mismas. Aprende a ser flexible consigo mismo y con los demás, apunta hacia la autotrascendencia y la autorrealización. No necesitando con primacía la extensión de una certificación psiquiátrica que corrobore que se encuentra cuerdo.