El narcotráfico como industria


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Las apariencias engañan, y las cifras también lo pueden hacer. Eso piensan los expertos en seguridad consultados sobre los informes de la lucha contra el narcotráfico, en los que destacan las capturas de portadores de droga y los decomisos, pero esquivan los escasos logros en la desarticulación de grupos criminales y el enorme cúmulo de narcóticos que transitan por el país sin ser detectados. Los números no siempre dicen la verdad.

POR ÉDER JUÁREZ
ejuarez@lahora.com.gt

En la actualidad se ha dado un “repunte” en la captura de capos del narcotráfico, muchos de ellos pretendidos por Estados Unidos. Una constante en la mayoría de capturas es la participación de elementos de las fuerzas antinarcóticas estadounidenses, el aparente mejor manejo de la información que ha derivado en menos fugas de la misma y la valentía de muchos operadores de la cadena de seguridad y justicia que han hecho bien su trabajo en medio de sus posibilidades.

Pero para entender el problema y poner el contexto real de las cosas se debe establecer que el narcotráfico funciona como una industria bien organizada, jerarquizada y competitiva.

Cada vez que capturan a un “capo” de algún cártel y termina en la cárcel o peor aún extraditado, la estructura se olvida de él. Es como un gerente general dado de baja, lo que motiva que dentro de la misma organización se nombre un “nuevo” líder, que generalmente es quien fungía como “gerente de operaciones” previo a la captura. Así se desplazan todas las posiciones hasta la cadena del reclutamiento y por ende, erradicar las estructuras es un reto titánico y casi imposible mientras exista tan alta demanda.

A ello, se debe sumarle un factor que se da en muchas de las industrias del mundo globalizado. Los mismos competidores, son los que en la mayoría de casos usan sus influencias para “quemar” a los rivales frente a las autoridades y de esa forma, muchas de las capturas se deben entender de dos maneras no excluyentes: como un logro de las autoridades o como un logro de grupos rivales que hábilmente quitan una piedra en el zapato.

Hace unas semanas, la revista estadounidense Newsweek publicó un reportaje en el que detallaba como Joaquín El Chapo Guzmán, usó a la DEA (por sus siglas en inglés) para brindarles información que derivó en capturas de capos competidores.

EN GUATEMALA

Reportes del Ministerio de Gobernación refieren que durante 2011 se incautaron más de 14 millones de matas de marihuana y 757 millones de amapola, así como 4434 kilos de cocaína y 550 mil tabletas de efedrina, y destacan, además, diez importantes capturas de líderes del narcotráfico. ¿Es una lucha exitosa?

A criterio de los expertos y analistas en seguridad, la respuesta es no. Las cifras pueden parecer impresionantes, pero solo son la “punta del iceberg” del problema que significa el narcotráfico en la región, coinciden los consultados, mientras en el ambiente se plantean nuevas estrategias para combatir al narco.

“La forma en que se ha combatido al narcotráfico y al crimen organizado no ha sido positiva”, pues “cada día estamos peor”, estima Eleonora Muralles, directora de la organización Familiares y Amigos contra la Delincuencia y el Secuestro (FADS), quien sostiene que pese a los esfuerzos, aún “estamos frente un alto un nivel de infiltración del crimen organizado y el narcotráfico” en las instituciones.

La experta reconoce que, “a pesar de que ha habido capturas, de algunos líderes”, aparentemente no ha sido suficiente para hablar de una verdadera desarticulación de las estructuras criminales relacionadas con el narcotráfico. Las autoridades reportan capturas de capos del narco, pero eso no significa la disolución de los grupos criminales, sino su reorganización.

Al final, el saldo es negativo para los guatemaltecos.

A criterio de la experta, los cuestionables logros en la lucha contra el narcotráfico deberían dar paso al diálogo nacional y regional, sobre nuevas estrategias para afrontar el problema, como ya sucede en el caso de Guatemala.

ESTRUCTURAS POBRES

Sandino Asturias, del Centro de Estudios de Guatemala, refiere que el combate al narcotráfico “siempre será negativo, en la medida que haya producción de droga, que sale de Colombia y encuentra el mercado en Estados Unidos”. “Si no se trabaja  en la dinámica de la oferta y la demanda no se va a tener éxito en el combate al narcotráfico”, indica.

La erradicación de 757 millones de matas de amapola durante el año pasado  puede parecer un éxito sorprendente, sin embargo, la mayoría de los cultivos pertenecía a campesinos pobres, que no tenían otra forma de subsistir, lo que apunta a que no se trata de un golpe al narcotráfico, sino solo a un pequeño grupo vulnerable de la larga cadena de fabricación de drogas. Mientras tanto, los grandes y poderosos parecen intocables.

“Solo se le está haciendo un ataque a las estructuras más pobres, a la línea más débil del narcotráfico, de la producción y el traslado”, señala Asturias, lo que significa que “no existe un ataque directo a las estructuras de poder, que tienen un  altísimo nivel de financiamiento y que han corrompido a las instituciones de justicia”.

En cuanto al volumen de marihuana y cocaína incautadas, si bien es cierto que las cifras crecen cada año, también es mayor el crecimiento de la cantidad de droga que pasa desapercibida por los controles oficiales. “Estadísticamente estamos hablando solamente del 5 por ciento (incautado) de lo que en realidad  pasa inadvertido”, considera el experto.

GOLPES SUPERFICIALES

Por otro lado, Mario Mérida, analista en seguridad, señala que los resultados de la lucha contra el narcotráfico hasta ahora han sido parciales, porque a su criterio no se ha conseguido reducir la magnitud la amenaza que representa el narco para la seguridad nacional.

A criterio del militar retirado y analista, las capturas que han realizado las autoridades no cambian el panorama de estas organizaciones delictivas, ya que logran seguir operando tras una reorganización de sus estructuras.

Las autoridades reportan aproximadamente diez importantes capturas de presuntos jefes del narcotráfico en los últimos meses, sin embargo, el experto reconoce que esto no significa que las estructuras detengan su funcionamiento, pues las operaciones tienen subjefes y responsables que pueden heredar responsabilidades.

Sobre las incautaciones de droga, Mérida señala que a pesar de ser parte de la lucha al narcotráfico, están lejos de resolver el problema si no se combate de raíz la producción y demanda de los narcóticos.

CATEGÓRICO FRACASO

El presidente Otto Pérez Pérez Molina reconoció recientemente, en la Cumbre del SICA, que se deben de “trazar nuevas rutas de combate al narcotráfico”, lo que supone que se deben buscar alternativas para la luchar contra este flagelo.

En esa ocasión, el mandatario reiteró que según técnicos, analistas y ciudadanos comunes, “nos hemos dado cuenta que la estrategia que se ha seguido en los últimos cuarenta años, prácticamente podríamos decir que ha fracasado”, y que por ello es necesario buscar nuevas alternativas.

Agregó que para “hacer cambios, no significa que dejemos atrás y borremos todo lo que estamos haciendo”. Es decir, “no es desechar todo lo que hemos hecho y empezar de nuevo”.

Los elementos rescatables de la actual estrategia, según dijo el funcionario, son “los servicios de inteligencia, las policías, los ejércitos (…) los sistemas de justicia”, que, además, deben especializarse y fortalecerse.

Sin embargo, el mandatario expresó que “también podemos encontrar otras oportunidades para hacerle frente a este tema que está castigando a toda la región, no sólo a Centroamérica”.

Además, Pérez Molina aseguró que las soluciones al narcotráfico deben ser regionales, pues “no nos sirve una decisión unilateral” y por eso se abre el abanico de alternativas, donde se debe también “poner atención al tema de salud, educación y prevención”. Para ello, se debe pasar por estrategias intermedias desde “endurecer la lucha que hoy se está llevando, hasta el tema de la despenalización”, enfatizó.

Además el Presidente dijo que es necesario que se conozcan otras propuestas para que se  “abra el debate que permita a los centroamericanos y a la región de América y a todo el mundo, que existen diferentes alternativas de combate al narcotráfico”.

UN GIRO Y NUEVA VISIÓN

Los expertos consultados acerca de las cifras del narcotráfico y la estrategia para su combate coinciden en que inicia ahora una etapa en la que se debe dar un giro y una nueva visión a la rutas de las políticas de seguridad en el país y la región, para lo cual deben llegar a la mesa de discusión.

La directora de FADS indica que se debe “tratar el asunto de una manera integral”, lo que pasa por una serie de medidas nacionales, que incluyen “tomar “decisiones integrales dirigidas al fortalecimiento de las instituciones de Estado”.

Pero principalmente, es necesario dar un enfoque a la dinámica internacional del narcotráfico que involucra a “la fuente que produce, como al que consume”, indica la experta.

Muralles considera que la estrategia se debe debatir nacional e internacionalmente, para evitar repetir errores de países vecinos, en los que se ha demostrado que la militarización al combate del narco es un “fracaso”, pues no es nada novedoso que pueda ayudar a detener a las bandas del crimen organizado.

Asturias, por su lado, indica que existe un “enfoque equivocado” en el tema del narcotráfico, al momento de creer que “este asunto es una guerra”, pues entonces se “matan a soldados pero no a los dueños -capos de la droga”. Enfocar el problema como una “guerra es una grave equivocación”.

Asturias indica que para que la lucha contra el narcotráfico tenga éxito “se debe considerar el fortalecimiento del sistema de justicia, y el sistema de investigación criminal”, para que esto permita atacar el “fenómeno” de diferentes maneras, entre estas el lavado de dinero, “atacando la riqueza que produce el narcotráfico”, ya que a su criterio eso evitará que el “poder violento” que tienen estos grupos “intimide a las instituciones de seguridad y justicia del país”.

Pero con una visión regional, el analista cree que se deben discutir planes regionales para el combate al narcotráfico, “entonces la metodología del combate debe considerar la transnacionalidad de un fenómeno que no respeta fronteras y por lo tanto se tiene que hacer obligadamente de manera integral y regional”.

“Solo se le está haciendo un ataque a las estructuras más pobres, a la línea más débil del narcotráfico, de la producción y el traslado”.
Sandino Asturias
Centro de Estudios de Guatemala