En el tema polémico de la droga y la propuesta audaz que ha planteado el presidente Otto Pérez Molina, vale la pena destacar, y mucho, el artículo que The Guardian de Londres publicó a nuestro gobernante, porque contiene una seria reflexión sobre la materia que tendrá que discutirse en el curso de los próximos días y especialmente en el marco de la Cumbre de las Américas. Es de tanta seriedad la propuesta que el mismo diario británico editorializa sobre el tema, llamando a Obama a sumarse al debate sobre la lucha contra el narcotráfico.
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Es un artículo extenso y bien logrado que puede leerse en el siguiente vínculo de internet: http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2012/apr/07/latin-america-drugs-nightmare y que provocó una importante reacción que puede encontrarse en http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2012/apr/07/drugs-obama-latin-america?intcmp=239. En ambas notas, la de Pérez Molina y la del diario, se hacen reflexiones importantes sobre lo que es y ha sido la lucha de estos países para contener el tráfico de drogas que genera la demanda consistente que hay en el mundo desarrollado y donde, según estadísticas que se citan, lejos de que se logre abatir el consumo, el mismo mantiene una constante de aumento que al final de cuentas es lo que proporciona tanto poder y recurso a los narcotraficantes que tanto daño hacen en estos países.
No se trata de una idea loca de simplemente renunciar a cualquier control para liberar por completo el mercado de las drogas y que cada quien haga lo que se le da la gana. Con mayor detalle de lo que se ha expuesto hasta el momento, el Presidente de Guatemala aprovecha el espacio que le brindó ese importante rotativo inglés para elaborar más a fondo sus propuestas en términos que tienen mucha lógica y que no se pueden rebatir con argumentos infantiles como los que han utilizado algunos jefes de Estado al sumarse al coro ordenado para contener la posibilidad de un esfuerzo serio por replantear toda la estrategia de la lucha contra los traficantes.
Estamos acostumbrados a que cuando tenemos que comentar alguna propuesta de nuestros políticos y aun de nuestros gobernantes, por lo general hay que volarles leño por la poca profundidad y extrema superficialidad de los argumentos, pero hay que reconocer que en este caso, verdaderamente extraño, resulta que vale la pena la detenida lectura de lo publicado para formarse una idea más concreta de qué es lo que se quiere poner sobre la mesa de discusión en Cartagena cuando los gobernantes de América se reúnan en una Cumbre que tendrá sentido siempre y cuando permita abordar los principales temas de interés regional.
Las previas Cumbres de las Américas han sido poco productivas por esa tendencia a elaborar agendas dentro de marcos demasiado rígidos en términos de lo que interesa a Washington como principal actor de los encuentros. Pero en las actuales condiciones no se puede soslayar el tema del narcotráfico y lo estéril que ha resultado la guerra contra los carteles que producen y trafican los estupefacientes porque América Latina está pagando un precio demasiado alto por la incapacidad que hay para combatir la demanda y atacar al mercado de consumo que nutre de millones a los narcos que imponen su ley en estas latitudes.
La importancia de que los presidentes de Colombia y Costa Rica también participen de la iniciativa para forzar a un debate más serio sobre el tema es fundamental y si Obama retomara sus ideas expresadas cuando era un Senador que hablaba con claridad sobre la necesaria legalización y regularización de las drogas, que no es liberación de su consumo, seguramente que el espacio para buscar mecanismos de más eficiencia estaría en Cartagena.