Cofradía de Jesús Nazareno de La Merced


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Iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes. Viernes Santo en la madrugada. Otra de las grandes procesiones de la Semana Santa, fue la de Jesús Nazareno de la Merced que se remonta al año de 1582, cuando se fundó su Cofradía, según consta en el Libro primero de Aumentos de la Cofradía de Jesús Nazareno hasta el año de 1778 que se trasladó al valle de la Ermita. Es de las pocas Cofradías que está documentada. (1)

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POR MARIO GILBERTO GONZÁLEZ R.

La devoción que de inmediato despertó la bella imagen, entre los vecinos y autoridades de la ciudad de la ciudad de Santiago de Guatemala, aumentó de inmediato, lo que motivó que el Obispo del Reino Fray Juan Bautista Álvarez de Toledo, ordenara su Consagración solemne, con los mismos ritos con que fue Consagrada la Virgen de los Reyes en la ciudad de Sevilla.

Es el Cronista Juárroz el que se solaza y deja testimonio de la fastuosidad, con la que se celebró  la ceremonia de consagración el 5 de agosto de 1717 ante los miembros de la Real Audiencia, del Noble Ayuntamiento, del Cabildo de las diferentes religiones, del Consejo Universitario, Miembros de la Nobleza y vecinos. La iglesia de Ntra. Sra. de las Mercedes, a pesar de ser amplia se tornó pequeña en ese momento. Se colocaron dos aparadores con 200 fuentes y 60 picheles de plata. Repicaron las campanas de todos los templos. Cantó la Misa el padre Provincial Fr. José Xirón y predicó el R. P. Maestro Fr. Antonio de Loyola mercedario. Hicieron salvas las cinco compañías de artillería. Por la tarde desfilaron por las calles de la ciudad siete carros triunfales.  En la noche se quemaron dos castillos y fuegos artificiales. (2)

En varias oportunidades, salió en procesión de rogación para implorar su protección ante la erupción repetida del volcán de Fuego, contra las pestes que azotaron a la ciudad, las inundaciones del río Pensativo y contra las plagas de la langosta y otras enfermedades “…para que a su intersección libre Dios Ntro. Sr. A los vecinos y abitantes de esta ciudad…” (3?

Además de la ceremonia de la Reseña y una corta procesión cada Martes Santo, su procesión solemne fue la del amanecer de Viernes Santo, tal se acostumbra en el trasvase sevillano que a nuestros días se mantiene y que constituye la noche sevillana, porque es cuando desfilan las imágenes de más veneración. En un principio salió a las dos de la mañana. Los Cofrades de Jesús Nazareno de la Candelaria, reclamaron su precedencia porque, afirmaban que desde lejanos tiempos salían en procesión con su Jesús Nazareno “a las dos horas después  del  día de la Cena del Señor…” Para evitar conflictos, la Cofradía del Nazareno de la Merced dispuso salir a las tres de la mañana. Su procesión se llamó “de Nazarenos” y fue la que acompañó el Hermano Pedro cargado de pesada cruz, como lo describe José García de la Concepción en su libro Historia Belemita. (4)

Posteriormente,  cuando la procesión salió  el Viernes Santo por la mañana, para evitar pleitos con la Cofradía de Jesús Nazareno de la Candelaria, se le llamó de Penitencia y desde entonces fue  la gran procesión del Viernes Santo en la ciudad de Santiago de Guatemala y lo sigue siendo en la ciudad Capital de Guatemala de la Asunción.

Debido a los daños que sufrieron las edificaciones reales, civiles, educativas, militares y religiosas y el estado que ofrecían las calles con ripio que, impedía su libre tránsito normal, por el terremoto de San Miguel, para la Semana Santa de 1718 no salieron las procesiones acostumbradas. Los mayordomos  de la Cofradía de Jesús Nazareno de la Merced, hicieron gestiones para lograr la licencia de poder sacar a su imagen en  procesión y lo lograron. “…con el favor de Dios salió la procesión de Jesús Nazareno como siempre, sin ninguna novedad…” (5)

Hay que hacer notar que Nuestra Señora de los Dolores desfilaba detrás de la imagen de Jesús Nazareno.

El 23 de mayo de 1724, El Noble Ayuntamiento acordó, hacer rogativa pública ante la imagen de Jesús Nazareno de la Merced. “…para que libre de la langosta y enfermedades a los de esta ciudad…” (6) Y el martes 30 de mayo del mismo año, se hizo procesión de rogativa, con asistencia del Presidente de la Real Audiencia y Oidores, del  Noble Ayuntamiento, de las Ordenes Religiosas y de la nobleza…”las calles estaban regadas de rosas y otras flores…” (7)

La ciudad de Santiago de Guatemala, fue frecuentemente amenazada de erupciones, temblores, pestes y terremotos. Y no fue sino el terremoto de Santa Marta, el que marcó su  destino histórico.  Es partir de este hecho que se puede hablar de un antes y un después.

En el momento preciso del terremoto y sus réplicas, al ver los daños causados, se pensó en la conveniencia de trasladar la capital del Reino de Guatemala a un sitio que ofreciera seguridad.  Sin embargo, después de vivir esa desagradable experiencia y calmados los ánimos y comprobar “in  situ” que si era posible su reconstrucción, empezaron las divergencias entre el Capitán General don Martín de Mayorga que fue desde un principio partidario del traslado y del Arzobispo Dr. Pedro Cortés y Larráz que –en principio estuvo de acuerdo- pero en la medida que se valuaron los daños y se comprobó que si era posible la reconstrucción de la ciudad y con el apoyo de los vecinos, se opuso al traslado. Don Martín de Mayor “incontinenti” abandonó la ciudad de Santiago. Se refugió en la finca Cabrejo y partió pronto al valle de la Ermita desde
donde empezó a despachar. Esa tarde el 29 de julio todo fue confusión y angustia entre los vecinos que, contemplaron con dolor su ciudad profundamente dañada y sus calles llenas de escombros.

En lo que respecta a la imagen de Jesús Nazareno de la Merced, las crónicas ofrecen con lujo de detalle, lo que entonces pasó. El viernes 30 de julio de 1773 “…a las 9 de la mañana se sacó de su Trono la Venerada Imagen de mi Amo, y se llevó al rancho de paja a la Huerta de alfalfar, que fue de don Lorenzo García, en el que desde la tarde antecedente, se hayavan reunidas las Reverendas Madres Capuchinas y se mantuvo en dicho Rancho dicha (sic) Venerable Imagen hasta el día 6 de septiembre del mismo año, que a las tres de la tarde se llevó en procesión formada de la Religión de la Merced y varios particulares a que se agregó la Comunidad de dichas Madres Capuchinas que cantando el Miserere salieron hasta la misma calle donde se volvieron, y siguió la
procesión hasta que se colocó en la Iglesia de paja, que estaba hecha en el Patio de la antigua Iglesia, en una capilla de teja que hicimos agregada a la Iglesia dicha de paja…” (8)

La Abadesa de las Madres Capuchinas de Santiago de Guatemala, al contar los momentos de angustias que vivieron, con ocasión del terremoto de Santa Marta, a la de
igual rango en Oaxaca –México-, le refiere la llegada de Jesús Nazareno de la Merced, al rancho donde ellas estaban refugiadas, de la siguiente manera: “…El viernes (30 de julio de 1773) a las once del día nos avisaron que saliéramos a recibir a Jesús Nazareno
de la Merced que se venía con nosotras, salimos en dos coros quando vimos aquel delirio de gente, todos llorando a gritos y al mismo tiempo cantando todos diferentes cosas con voces muy destempladas de puro miedo, nosotras (las de Capuchinas) entonamos el miserere y caminamos para el rancho, lo colocaron los Padres y quedamos muy gustosas con tal tesoro…” (9)

Los efectos del terremoto se hicieron sentir en la Semana Santa del año de 1774. Según el Libro  de aumentos de la Cofradía “…El domingo de Ramos se vajó de su altar esta venerable ymagen y se colocó en un trono (altar que se formó en el medio de la misma iglesia de paja…, el martes santo se hizo la acostumbrada procesfion de la Reseña con la misma solemnidad que en los años anteriores…” mientras que el Viernes

Santo no hubo porque por orden de Martín de Mayorga se colocaron en las casas inmediatas a las iglesias, los cedulones que prohibían que las procesiones  recorrieran mayor distancia que “…el sitio de los atrios y cementerios…” (10) y como el recorrido de  la Reseña es corto, no hubo ninguna  prohibición. En los años siguientes, se realizaron las dos procesiones con los recorridos de costumbre, con excepción del año de 1776 que, no estuvo presente el Noble Ayuntamiento, porque desde el 2 de Enero de ese año, ya estaba instalado en el nuevo asentamiento de la Ermita. El Cronista dejó este dato importante. “… y el Viernes Santo a las nueve y media de la mañana, salió la procesión de penitencia, que llegó hasta la plaza, y volvió a su iglesia como a las doce y media , con no poca edificación, y el siguiente día se colocó en su trono…” (11). Para la Semana Santa siguiente, la procesión de Martes Santo fue como de costumbre mientras que la “…procesión de Penitencia salió el jueves santo por la noche…” 
  El 27 de septiembre de 1777, se inició un novenario para implorar “por medio de su dulcísimo Corazón, al asiento en los asuntos del traslado de la Ciudad…” (12) y para la Semana Santa de 1778 –que fue la última en la ciudad de Santiago de Guatemala-  fue celebrada con los ritos y solemnidades de años anteriores.

A pesar de haber declarado oficialmente el traslado de la ciudad Capital al Valle de la Virgen el 2 de Enero de 1776 y realizado el afrentoso desmantelamiento, don Martín  de Mayorga no logró debilitar la decisión de los habitantes de permanecer en la “arruinada ciudad” y tuvo que soportar una oposición que no pudo vencer, a pesar de sus “órdenes terminantes.” Los vecinos se negaron con firmeza al traslado al nuevo asentamiento.

Al contrario, desafiaron sus órdenes y empezaron a limpiar y descombrar sus calles, a reconstruir sus casas y sus templos, lo que hizo vislumbrar  su desobediencia, a la orden terminante del traslado emanada por Mayorga. Ante esa resistencia, el 25 de julio de 1778 “…don Martín de Mayorga se dirigió al Padre Provincial de la Merced Fray Simón de Acuña, para ordenarle que traslade a la Nueva Guatemala de la Asunción, las veneradas  imágenes de Jesús Nazareno y Ntra. Sra. de las Mercedes…pues daba por cierto que detrás de las devotas Ymagenes, saldría también toda la gente, según la devoción que les tenía…”

Fray Simón de Acuña, obedeció la orden de Mayorga y dispuso el día, la hora y forma de su traslado. Por ser  Imagen Consagrada, se mantuvo cubierta por un velo y sólo se
descubría “los viernes, fiestas de Cristo e importantes”, por lo que previo al traslado y a petición de los fieles “…el 5 de julio  (de 1778) se descubrió el altar desde las seis de la tarde…habiendo sido tanto el concurso de gente que no se pudo en todo el día entrar a la iglesia….al siguiente día, fue nuevamente visitado y se puso una música que estremecìa el sentimiento de las gentes…” (13)

Si el hecho de descubrir a la venerada imagen y escuchar una música estremeció el sentimiento de los fieles, mayor fue el momento triste del traslado. El Cronista nos permite revivir esos momentos tan especiales del sentimiento religioso que se sintió herido.  Caía la tarde del 6 de julio de 1778 y la amplia plazuela de la iglesia de la  Merced se hizo pequeña para contener a toda la ciudad que no pudo ocultar su dolor. “…y a las ocho y media de la noche pase en compañía  del R. P. Comendador a vajar la Ymagen para meterla en el caxon, lo que se executo con no poca consternación, y sentimiento y aunque se procuró la posible soledad y silencio para este tan lastimoso paso, no pudo lograrse en todo, pues faltaron algunos hombres y Mugeres uno y otros conocidos y distinguidos que concurrieron a ello. Entre los quales cierta señora con  otras conocidas suyas, temerosas de que no se les permitiera entrar, tuvieron a vien quedarse escondidas detrás de los escaños desde que se serro la Iglesia a las 6 de la
tarde, hasta las diez de la noche que se acabo de encaxonar. No pudiendo pasar en silencio la devoción  de otras señoras que también concurrieron quienes savedoras que
faltavan unos listones para amarrar la corona se quitaron los que tenían en las trenzas y otra oyendo pedir una pita; para apuntar  el Velo que cubría el cajón, descoció el vuelo
de sus naguas y prontamente dio la pita necesaria, con lo qual, y otros pasajes vien funestos se serro en medio de la iglesia ensima de una tarima, donde se mantuvo toda la noche…”(14)

Merece  no perder un solo detalle de cómo los vecinos de la ciudad arruinada de Santiago de Guatemala, vivieron el momento doloroso de despedir a su Nazareno. “…El siguiente día 7 del mismo mes de (julio), tan memorable  a las seys de la mañana se saco de dicha Iglesia acompañado el cajón el P. Maestro Francisco Valenzuela y el P. Predicador F. Pedro Sanchez, destinados por la Religión (mercedaria) para este fin, y en el día transcurso de las calles se fue juntando alguna gente con cuio motivo suplique fuesemos rezando el Rosario, lo que se ejecutó y al llegar a el Guardia de las Animas, viendo que no se volvía la gente, sino que antes se agregaba mucha mas, mande parar el caxon, para seguir el camino suplicando a todas las gentes que volviesen, lo que prontamente ejecutaron aunque con infinitas lágrimas, y de demostraciones de sentimientos preocupados, y asi seguimos con los ya referidos R. P. y don Antonio de Requema que a pie se fue cargando la Cruz hasta el pueblo de San Lucas a donde con el mismo ejercicio de rezar Rosarios y otras devociones llegamos a las diez del dia.”  El Sacerdote de San Lucas, revestido de Capa Magna y con gran acompañamiento de fieles, salió a recibirlos. El cajón con la venerada imagen se puso en un trono preparado para el efecto y lo mismo sucedió en Mixco,  para llegar por fin, a la Ermita, primero a la iglesia de San Francisco y luego “…entramos a la iglesia de la Merced a las nueve de la noche, inmediatamente habrí el cajón y coloque la Ymagen en el altar, cubierto con sus velos, y al dia siguiente se le pusieron sus vidrieras y se le encendió su lampara y a la tarde se le descubrio un corto rato por haberlo pedido el Sr. Presidente que lo fue a visitar y luego se volbio a cubrir…” (15)

El 29 de junio de 1778, don Martín de Mayorga, ordenó a la Orden Mercedaria su traslado al nuevo asentamiento de la Ermita. En julio de ese año lo hizo y llevó consigo sus bellos y delicados retablos, sus enseres e imágenes –entre ellas las de la Patrona Ntra. Sra. de las Mercedes y la de Jesús Nazareno. Así fue como abandonaron su monumental templo.

Al trasladarse las Parroquias de la ciudad de Santiago de Guatemala a la Ermita o  valle de la Virgen –entre 1780 y 1784- renacieron en la ciudad de Antigua Guatemala tres Parroquias. La de San José con sede en la S. I. Catedral, la de San Sebastián en la iglesia abandonada de Ntra. Sra. de las Mercedes y Los Remedios en la Escuela de Cristo.

En el expediente de visita pastoral del Arzobispo Mons. Manuel Peñálver y Cárdenas  a la Parroquia de San Sebastián en marzo de 1804,  el cura párroco don Domingo García de Salas dejó anotado un dato importante referente a la nueva sede de la Parroquia de

San Sebastián en la iglesia de Ntra. Sra. de las Mercedes.  “..sólo tengo que decir que en la actualidad están el Padre Fr. José María Muñoz  religioso mercedario encargado por sus respectivos prelados del cuidado del Oratorio de Ntra. Sra. de Mercedes; y el p.
Fr. Andrés Arredondo Religioso Dominico, que vino, con el objeto de restablecer su salud. También debo decir  que el Sacristán de esta Parroquia es Diego Mendizábal:
reconoce tres pesos cada mes que le da la Fábrica y uno, dos, o tres rr. (reales) que buenamente suelen ofrecerle los padrinos en los bautizos; los dolientes en los entierros;
y los contrayentes en los matrimonios.” Tal era el estado de pobreza de sus habitantes. (16) 

NOTAS

1 Guatemala. Iglesia de la Merced. Libro Primero de Aumentos de la Cofradía de 
JHS  Nazareno. Folios 50-51

2 Juarros, Domingo. Compendio de la Historia de la ciudad de Guatemala.
p. 125
 
3 Pardo, J. Joaquín. Efemérides, p. 145

4 García de la Concepción, José. Historia Belemita

5 Libro reaumentos, citado por Miguel Alvarez Arévalo. Bicentenario…El Imparcial: 16 de marzo de 1978,

6 Pardo, J. J. Ef., p. 165

7   Alvarez  Arévalo, Miguel.  Bicentenario…El Imparcial, jueves 16 de marzo de  1978-      

8 Libro reaumentos. Bicentenario…El Imparcial: jueves 6 de abril de 1978.

9 Luján Muñóz, Luis. Documentos desconocidos sobre la destrucción de la Ciudad de Santiago en Guatemala, a la de similar rango en Oaxaca. El Imparcial, 18 de feb. de 1978.

10  Pardo, J.J. Ef. p. 254

11  Libro reaumentos. Bicentenario. El Imparcial, 6 de abril de 1978

12  Alvarez Arévalo, Miguel. Bicentenario. El Imparcial 6 de abril de 1978

13   Ibidem. Jueves 12 de abril de 1978

14   Loc. Cit.

15   Idem.

16 Expediente de Visita Pastoral del Arzobispo Mons. Manuel Peñalver y Cárdenas
4 de Marzo de 1804.