En Guatemala todavía se registran contagios de tuberculosis, poliomielitis, dengue clásico, paludismo y mal de Chagas, mientras que en otros países estas enfermedades fueron erradicadas o controladas desde tiempo atrás, por lo que se les considera “males del pasado”. La eliminación de estos padecimientos, asociados principalmente a las condiciones de pobreza de la población, todavía es un reto para el país.
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Las diferencias entre los países desarrollados y los que se encuentran en “vías de desarrollo” saltan a la vista cuando se trata de estadísticas de salud y calidad de vida de la población. Y en ese sentido, uno de los ejemplos más claros lo ofrecen los contagios de enfermedades que en el primer grupo de naciones se encuentran controlados o erradicados, mientras que en los países pobres todavía se registran decenas y cientos de casos.
El Sistema de Información Gerencial en Salud (SIGSA), del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, reportó el año pasado en Guatemala 3 mil 28 casos de tuberculosis, 25 de poliomielitis aguda, 924 de dengue clásico, 5 mil 897 de paludismo –malaria- y 37 del mal de Chagas.
El impacto que muestran las estadísticas aún podría estar lejos de reflejar con claridad la verdadera situación de la expansión de estas enfermedades, pues únicamente ofrece datos del sistema de servicios de salud públicos, y excluye las atenciones comunitarias, privadas y los casos que nunca llegaron a un Centro de Salud u hospital.
Mientras que estos son “males del pasado” en algunos territorios, en Guatemala son parte de una realidad cotidiana, estrechamente vinculada a las condiciones de pobreza de las personas, especialmente de zonas rurales.
Algunas de estas enfermedades son ocasionadas por diversos microorganismos y en su gran mayoría tienen efectos crónicos, por lo que su impacto en la salud es perdurable, afectando el crecimiento, el desarrollo físico e intelectual y la capacidad de aprendizaje, lo cual a su vez disminuye la productividad laboral y por tanto la capacidad de generar ingresos adecuados, menciona la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su programa de Enfermedades Desatendidas.
La OMS señala que todo esto contribuye a obstaculizar el progreso y desarrollo de las comunidades, poblaciones y países afectados y a deteriorar aún más su ya precario nivel de vida, perpetuando así el círculo vicioso de la pobreza, pues son a la vez consecuencia y causa de ella.
NEGLIGENCIA HISTÓRICA
El médico Miguel Garcés, especializado en Salud Publica, indica que estas enfermedades persisten en el país como consecuencia de una “negligencia histórica crónica de los gobiernos”, que se han despreocupado por mejorar los servicios de salud de Guatemala, que a su criterio son los “peores” de Latinoamérica en aspectos de cobertura y calidad.
Garcés asegura que estas “son enfermedades de pobres”, ya que la situación socioeconómica de las personas incide en los niveles de vulnerabilidad, y esto se manifiesta de diferentes formas: “Los niños se mueren de diarrea y neumonía, y eso en el resto de Latinoamérica ya no existe”.
En Guatemala existe el concepto totalmente equivocado de que “la salud” es un gasto, cuando debe ser una inversión, señala el galeno. “El recurso más importante de un país, es el recurso humano, el cual está enfermo. ¿Cómo se espera que este país salga adelante, cómo se espera que Guatemala sea “competitiva” cuando la mitad de los niños son desnutridos y vulnerables?, cuestiona.
En coincidencia, Juan Carlos Reyes, subdirector del Hospital San Juan de Dios, considera que los “males del pasado” están asociados a factores socioeconómicos, pero subraya que también hay otros aspectos inmersos en el problema, como las variaciones climáticas que propician la expansión de enfermedades de contagio por vectores, por ejemplo.
Además, indica que la tuberculosis tiene que ver con naciones con pobreza, pero con el incremento de pacientes con VIH y sida, también está reapareciendo en países desarrollados que años antes no la reportaban.
“El espacio de la salud es reflejo del impacto de la sociedad. Hasta que no se mejoren los estándares sociales, los problemas salud los vamos a seguir teniendo, (…) son como el “paredón” donde se va a topar todo lo que socialmente está aconteciendo, y si no se tiene una política bien definida para establecer la economía, siempre vamos a tener esas enfermedades”, apunta.
EL PASADO Y EL FUTURO
En un momento, el cólera fue una enfermedad difícil de controlar dentro del territorio guatemalteco, pero el año pasado solo se reportaron cuatro casos, según el SIGSA, y todo señala que cada vez habrá menos contagios.
En contraste, del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) se registraron 947 nuevos contagios, y las previsiones reportan que ese mal se encuentra en una franca expansión.
El VIH y su derivación en el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) se asocian cada vez, con más frecuencia, a las naciones pobres en donde faltan políticas educativas para prevenir el contagio, y atención médica con antirretrovirales para quienes ya son portadores del virus.
El acceso a servicios de salud para los pacientes con sida es diametralmente opuesto en los países desarrollados y los pobres, como Guatemala.
ATENCIÓN A TODO NIVEL
Lizardo Moran, jefe de la Dirección de Salud del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos, considera que para erradicar las enfermedades antes mencionadas se debe desarrollar un proceso de expansión de la red de servicios de salud preventiva y reactiva, y de fortalecer los niveles de atención en el plano comunitario, lo que pasaría por crear una mejor infraestructura acompañada del recurso humano e insumos necesarios.
El experto dice que “el problema quizá es que son enfermedades que no es que se vayan a erradicar, pero hay que disminuir el número de casos que se están presentando”. En esa parte, las prioridades del país siguen siendo las mismas porque se ha avanzado en el fortalecimiento institucional del sector Salud, pero no al grado rural y comunitario que se necesita.
El galeno cree que en materia del combate a la tuberculosis existen avances, sin embargo, aclara que esta enfermedad está ligada también al tema de la pobreza, y a personas que tienen problemas de inmunidad, como por ejemplo, quienes padecen desnutrición o son portadores del VIH.
DEBILIDADES
Francisco Bermúdez, subdirector del Área de los Servicios de Salud, considera que en Guatemala es necesario que la población cuente con información que le ayude a prevenir las enfermedades por vectores.
Además, indica que, políticamente, la salud no ha tenido la atención necesaria para combatir las enfermedades simples, y un ejemplo de eso es que todavía existen alcaldes que no cloran el agua, o el sistema de abastecimiento es deficiente, pues no se tiene la voluntad política para combatir ese tipo de males.
Por otro lado, Bermúdez señala que el desvío de fondos del Ministerio de Salud y los contratos mal hechos -en administraciones pasadas- ha provocado que esa cartera desatienda sustancialmente el combate de estas enfermedades.
Miguel Garcés
Especialista en Salud Pública