Mujeres garantizan alimentos a través de agricultura urbana


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Pobladoras de Palencia, municipio ubicado a 32 kilómetros al nororiente de la Capital, garantizan la alimentación de sus familias y el ingreso económico a través de la implementación de huertos en zonas urbanas y periurbanas de la localidad; la medida ha incentivado su empoderamiento y elevado su autoestima.

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GUATEMALA

Las mujeres, que constituyen el 88 por ciento de la población que asiste a los Centros Demostrativo y de Capacitación (CDC), apoyados por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), también  adquieren conocimientos  sobre el manejo sustentable del recurso hídrico, la siembra y la cosecha de hortalizas, el empoderamiento económico, la nutrición y la diversificación de alimentos.

La medida ha contribuido de manera significativa a asegurar la alimentación y la nutrición de al menos 800 familias, en cinco comunidades urbanas y en nueve periurbanas de Palencia y de Chinautla; el proyecto concluirá en noviembre del 2012 y la población espera que el alcalde impulse la continuidad.

La captación y almacenamiento de agua es una de las partes fundamentales en el proyecto, ya que Palencia es uno de los municipios con los mayores índices de sequía en el departamento de Guatemala; el proyecto ha apoyado la instalación de cisternas e instruido a las beneficiarias sobre la cosecha de agua de lluvia, lo que garantiza hortalizas sanas en cualquier época del año.

Sandra Gómez, una de las beneficiarias, indicó que al principio, su esposo no estaba muy convencido de que participara en los grupos, sin embargo ha logrado que cada integrante de su familia le ayude a cuidar la hortaliza que ocupa aproximadamente un metro cuadrado en su casa.

En esa extensión, siembra distintas clases de lechuga, rábanos, remolachas, apio, unos 10 tipos de hierbas medicinales, zanahorias, pepinos, berenjenas, cebollas, espinacas y acelga, entre otras; también produce bio-preparados de chile, ajo y flor de muerto para fumigar y atacar plagas y bacterias.

SE INTEGRAN

Jazmín Monzón, de 11 años, dedica al menos 3 horas diarias al aprendizaje sobre el mantenimiento de una hortaliza en el Centro de Capacitación; dijo a Cerigua que ha sido una forma de aprender lo que no le enseñan en la escuela y una experiencia que le permitirá contribuir con la alimentación sana y nutritiva de su familia.

Monzón acude a la escuela durante cinco horas por la tarde y la mañana la divide para hacer sus tareas y para llegar al CDC a regar el vivero y ayudar a las demás mujeres a preparar las semillas, a sembrar y a cosechar.

Lesbia Huertas, madre de un niño de 12 años y una pequeña de 6, señaló que la participación de la niñez en fundamental en el cuidado de sus hortalizas; ellos contribuyen a recortar y acondicionar las macetas donde se sembraran las verduras, rotulan y colocan fechas a las siembras, riegan y se mantienen vigilantes de bichos o plagas que pudieran atacarlas.

Huertas expresó que sus pequeños se sienten útiles al integrarse al trabajo para el sostenimiento familiar; cuando sus vecinas no encuentran los productos que buscan en el mercado local, ella los vende a un precio simbólico.

CUIDADO DEL AGUA

La FAO organizó una gira de medios de comunicación a la comunidad Rincón de la Piedra, en Palencia, para conocer los proyectos de agricultura urbana y periurbana que han impulsado desde principios del 2011 y para recordar que el próximo 22 de marzo se conmemorará el Día Mundial del Agua.

En el marco de la efeméride el organismo internacional ha lanzado el mensaje “El mundo tiene sed, porque tenemos hambre”, para recordar a la sociedad la importancia que tiene el agua en la seguridad alimentaria y su estrecha relación con la nutrición y con la buena salud.

Mil millones de personas a nivel internacional viven en condiciones de hambre crónica, mientras que los recursos hídricos sufren presiones causadas por el cambio climático y los desastres naturales, por lo que los Estados deben afrontar el crecimiento urbano y garantizar el acceso a los alimentos y al agua, de una manera equitativa, según un comunicado de la FAO.

Cada persona también puede ayudar al consumir productos que hagan un uso menos intensivo del agua; reducir el escandaloso desperdicio de alimentos; diversificar las dietas familiares a través del consumo de más hortalizas y llevar una alimentación saludable, agrega el documento.

Según estimaciones de la Organización para la Agricultura y la Alimentación, producir un kilo de carne 2.2  libras), conlleva el uso de 15 mil litros de agua; las hortalizas requieren de mucho menos uso de agua y entregan una mayor cantidad de vitaminas y minerales, fundamentales para la salud, el desarrollo y el desempeño óptimo de las personas.