Minúsculos grupos deciden por todos


Eduardo_Villatoro

No pretendo de ninguna manera poner en duda las intenciones de la mayoría de los grupos de la sociedad civil; pero a menudo me pregunto a cuenta de qué sólo dos o tres mujeres y cuatro o cinco hombres son los que constantemente son entrevistados por reporteros de los medios impresos, para que opinen sobre indistintos asuntos de interés general, y siempre están prestos a externar sus criterios sobre los más dispares temas, ya sea que se vinculen a la violencia intrafamiliar, la reforma de la ley electoral, los guatemaltecos indocumentados en Estados Unidos, la legalización de las drogas y hasta las causas y efectos de la eventual caída de un meteorito en la Tierra.

Eduardo Villatoro


Presumo que en Guatemala abundan los analistas políticos, los estudiosos de la problemática agraria, los investigadores del cambio climático y los especialistas en diversas disciplinas, a los cuales se debería consultar sobre algún problema o conflicto del área de su competencia; pero generalmente son los mismos personajes los que abordan el caso nacional que en un momento dado es de actualidad, como si la monotonía en estos menesteres fuera por flojera de los reporteros o indolencia de sus superiores en las redacciones de los diarios.
 
Traigo a cuento estas vanas divagaciones a propósito de la disposición del Presidente respecto a que se discuta el contenido de la decena de iniciativas de ley encaminadas a combatir la corrupción y de las noticias acerca  de los representantes de la sociedad civil que acudieron a la primera cita, en cuya reunión resalta ¡no podía ser de otra manera! la presencia de representantes del Cacif y de partidos políticos, por supuesto, pero no se da a conocer si fueron invitados a estos encuentros delegados de organizaciones sindicales, indígenas, campesinas, académicas, de consumidores y usuarios, en fin, de las asociaciones del gremio periodístico y de empleados públicos y del sector privado, para citar algunos pocos ejemplos.
 
Si no participan personeros de estos grupos que, supongo, también forman parte de la sociedad civil, menos asisten emisarios de las múltiples agrupaciones de jubilados y pensionados, tomando en consideración que no ha quedado plenamente definido en la llamada reforma tributaria si se van a gravar o no los ingresos que por concepto de jubilación o pensión, precisamente, perciben guatemaltecos de la tercera edad que en su época pagaron los impuestos que les afectaban como asalariados; porque sería de verdad una ingratitud, una injusticia, una cabronada (para decirlo gráficamente) que se contemple descontar de sus ingresos un porcentaje en concepto de tributo, por razones que son fáciles de entender en vista de su edad.
 
En lo que a mí respecta, no me siento representado en esos supuestos debates, y así como yo hay millones de guatemaltecos a los que no se les consulta, como es costumbre en este país en que se impone un minúsculo sector de privilegiados, incluyendo algunos insignificantes grupos que integran la difusa sociedad civil.
 
(El pensionado  Romualdo Tishudo asevera que si los jubilados no protestan ni se declaran en huelga es porque todos están en paro de labores).