A más vida, menos tiempo


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En esta oportunidad quiero hacer una recomendación a través de una experiencia propia, hablando del tiempo que le dedicamos a nuestros seres queridos. En mi hogar me he caracterizado por ser un poco apartado del resto de mi familia, el que siempre está metido en su cuarto, con los auriculares puestos y escuchando un poco de rock o música electrónica, eso cuando estoy en casa, sino estoy tomando fotos en alguna parte.

Alejandro Balán
fotografialejandro@gmail.com


Muchos, y me incluyo, hacemos compromisos quizá innecesariamente y nos ocupamos en cosas que con el pasar del tiempo no son trascendentales, cuando de una u otra manera podemos aprovechar ese tiempo para convertirlo en tiempo de calidad. Tengo la dicha de conocer a mis dos abuelas y de cierta manera es a ellas (Emérita Leticia Cabrera y Marta Dominga Gómez) a quien dedico este espacio junto con mis padres (Verónica Barberena y José Balán). El fin es compartir con ustedes lectores mi reflexión en cuanto al pasar del tiempo y el descuido del verdadero valor de la familia. Hace pocos días en una plática dije: “la familia es el grupo de personas que menos atención recibe, pero es quien más amor nos da” y ahora pienso en esa frase, al saber que mis abuelas ya entradas en años empiezan con complicaciones de salud y mis padres están más al pendiente de ellas más que en otras ocasiones, y me pregunto para mí mismo: ¿no deberíamos estar al pendientes siempre de los nuestros con el mismo interés?

No me gustaría caer en, darle prioridad a actividades de la vida que nos quitan el tiempo, aunque hacer una vida propia es parte de la cadena de desarrollo humano, la familia debiera ser una de las principales inversiones de tiempo.

En los últimos días he pensado que el día que alguien me falte me gustaría sentir  tranquilidad y satisfacción por haber dado, compartido, apoyado y honrado de la mejor manera a ese ser. Puedo sonar muy nostálgico o sentimental, pero quiero aprovechar este sentimentalismo para hacer reflexionar a las personas que como yo muchas veces descuidamos a nuestros convivientes, ellos no estarán toda la vida con nosotros o nosotros no estaremos siempre con ellos, pero mientras así sea valoremos a quien en silencio está a nuestro lado tendiendo la mano, prestando su hombro para salir adelante, y creamos también que la familia no solo es de padres, hermanos e hijos, muchos amigos en su momento han sabido ser hermanos.

Gracias a mi familia (abuelas, padres, hermanos, tíos, primos, sobrinos y amigos) por ser ese apoyo que nunca quisiera perder y que de forma repentina hoy valoro más que nunca, y a los lectores, espero de alguna manera haber puesto en sus mentes a ese ser descuidado y que aprovechemos el tiempo para que no se convierta en futuro “hubiera hecho, hubiera dicho…”

“La familia es el grupo de personas que menos atención recibe, pero es quien más amor nos da”