El presidente afgano Hamid Karzai fustigó a Estados Unidos, diciendo que está «con la soga al cuello» debido a la falta de cooperación de ese país en la investigación de la matanza de civiles atribuida a un soldado estadounidense.
Agregó que quiere una buena relación con Estados Unidos pero que se está tornando cada vez más difícil. Insistió en que Estados Unidos debe respetar la cultura y leyes de Afganistán.
En una reunión con familiares de los 16 civiles muertos el domingo en el sur de Afganistán, Karzai dijo que la delegación que despachó para investigar la carnicería que segó la vida de 16 civiles afganos no recibió la cooperación que esperaba de los funcionarios estadounidenses.
Durante la reunión, los familiares de las víctimas insistieron en que debe haber habido más de un atacante y afirmaron que no recibieron toda la información que solicitaron a los estadounidenses.
Anteriormente, funcionarios afganos dijeron que había videos de vigilancia que no les fueron mostrados.
«Esto se ha prolongado demasiado. Al final estoy con la soga al cuello», dijo Karzai a la prensa al término de la reunión. «Esta forma de actividad, este comportamiento, no puede tolerarse».
El jueves, la campaña estadounidense en Afganistán sufrió dos fuertes reveses. El Talibán anunció que cortaba las conversaciones con Estados Unidos, y Karzai trató de acelerar la transferencia de la seguridad a las fuerzas afganas y dijo que las fuerzas internacionales deberían retirarse de las zonas rurales.
Una declaración difundida por la oficina de Karzai dijo durante su reunión con el secretario de defensa estadounidense, Leon Panetta, que el presidente «pidió que las fuerzas internacionales salgan de los pueblos afganos y se mantengan dentro de sus bases» después de los ataque en Kandahar.
Karzai agregó que «las fuerzas de seguridad afganas tienen la capacidad de suministrar seguridad en los pueblos de nuestro país», dijo la declaración.
Las autoridades afganas dijeron que Karzai deseaba que el retiro empezara ya mismo, pero funcionarios estadounidenses indicaron que el presidente no le dijo a Panetta que eso debía ocurrir inmediatamente.
El Talibán dijo que cortaba las conversaciones porque Estados Unidos no cumplió con sus promesas y formuló nuevas demandas. El grupo miliciano agregó que Estados Unidos afirmó falsamente que había entablado negociaciones multilaterales que incluían al gobierno afgano.
Karzai agregó el viernes que el Talibán debía hablar directamente con su gobierno.
Las medidas representan nuevos reveses a la estrategia estadounidense para poner fin a la guerra de diez años en momento en que declina el apoyo al conflicto. Parte de la estrategia de salida norteamericana es transferir gradualmente la autoridad a las fuerzas afganas. Otra vía es hacer que el Talibán entable negociaciones políticas con el gobierno afgano, aunque no está en claro que haya habido progreso alguno desde enero.
Resistencia
Al soldado estadounidense acusado de matar a 16 civiles afganos el pasado fin de semana había sido herido dos veces durante su servicio en Irak y se resistía a un cuarto despliegue al terreno de combate, dijo ayer un abogado de Seattle.
«No estaba muy emocionado de ir en otro despliegue», dijo el abogado John Henry Browne. «Le dijeron que no iba a volver, pero después le dijeron que iba».
Browne, un conocido abogado defensor de Seattle que alguna vez representó al multiasesino Ted Bundy, dijo que le pidieron representar al soldado, un sargento de 38 años de edad procedente de la Base Conjunta Lewis-McChord, cerca de Tacoma.
El soldado vive en el área de Seattle y pidió que lo representara Browne cuando lo pusieron bajo custodia, dijo el abogado. Browne dijo que ya se reunió con la familia del militar.
El abogado dijo que a menos que lo lleven de vuelta a la Base Conjunta Lewis-McChord en los próximos días, viajará a encontrarse con el soldado dondequiera que se encuentre bajo custodia.
Browne no quiso revelar el nombre del soldado, que el ejército ha mantenido en secreto, pero dijo que tiene dos niños pequeños, de tres y cuatro años de edad.
«Todo el mundo está preocupado por la seguridad de su familia y yo respeto eso», dijo Browne.
Browne dijo que tiene una cantidad limitada de información acerca de su posible cliente. Describió al soldado como alguien con condecoraciones y dijo que lo habían herido en dos ocasiones durante las operaciones en Irak, donde sufrió una lesión en la cabeza y una grave lesión en la pierna.
Agregó que el soldado es originario del centro-norte de Estados Unidos, pero que no será más específico.
Algunos informes han indicado que el alcohol puede haber sido un factor en la matanza. Browne dijo que hasta donde la familia del soldado sabía, no tenía problemas con el alcohol. También dijo que los informes de que podía haber tenido problemas matrimoniales no eran correctos.
«Ellos tienen un matrimonio fabuloso», dijo Browne.
El soldado es sospechoso de perpetrar una matanza en los pueblos cercanos a su base en el sur de Afganistán el domingo. Mató a nueve niños y otros siete civiles y luego quemó algunos de los cuerpos. El tiroteo, que se produjo después de un polémico incidente de quema de ejemplares del Corán que involucra a soldados estadounidenses, ha indignado a las autoridades afganas.
El sospechoso fue sacado de Afganistán el miércoles por la noche hacia lo que las autoridades describieron como un centro de reclusión preventiva en Kuwait.
Los funcionarios lo han descrito como un padre de dos hijos que ha estado en el ejército durante 11 años. Ha prestado servicio en tres ocasiones en Irak y en diciembre comenzó su primer despliegue en Afganistán.