Leer los periódicos no siempre es lo más grato para el espíritu. Y de pronto esto suena mal porque es a través de un periódico donde expreso esa opinión. Los medios informan y las noticias no siempre o en el caso de Guatemala, casi nunca son alentadoras, positivas, felices.
cnavasdangel@yahoo.es
Lamentablemente los responsables de eso somos todos: Estado, Iglesia, escuela, familias, empresarios….
Leer que el año pasado más de 3 mil niñas entre los 10 y 14 años fueron madres es algo espeluznante, ojalá que cada persona que vio, -no digo leer- la noticia se haya sentido como yo y no sólo haya pasado las páginas luego de lamerse los dedos con total indiferencia.
Cuando veo eso me pregunto ¿cómo? Seguramente muchas de esas niñas fueron víctimas de violación, de incesto, de abandono y de descuido. No puedo imaginarme a mí, como siempre trato de hacer ante cada situación que observo, -verme en esas circunstancias- a esa edad con un bebé a mi lado, si aún hoy con más de tres décadas a cuestas me siento en ocasiones una madre contrariada, si respuesta y preocupada.
Esa edad es una etapa en la que aún las niñas no han terminado de desarrollar físicamente, no digamos emocional y psicológicamente -si esto último se logra.
Esa situación depara para la mayoría el abandono de los estudios, si los había, una vida llena de recriminaciones y señalamientos, no hay que olvidar que en Guate “la moral”, persigue.
También implica su incorporación más temprano que tarde a un mercado laboral en donde por obvias razones sus derechos seguirán siendo violentados aún más, y es que ser madre a esa edad ya es un acto violento, y se perpetuará para ellas y sus descendientes esa condición de pobreza, de abandono, de desnutrición y tristeza –esto último lo digo con conocimiento de causa ya que en mi trabajo he visto muchos casos como estos.
¿Qué hacer?, la educación sexual sigue siendo un tema de polémica en el país y la pobreza y el hacinamiento, la falta de educación y la violencia generalizada propician este tipo de situaciones. ¿Cómo evitar que esto suceda? ¿Cómo ayudar a esas niñas que deberían cargar muñecas y no niños a salir adelante?
Demasiadas preguntas sin respuestas, pues mientras no se combata la violencia, no haya calidad en la educación y la iglesia siga metiendo su cuchara en asuntos que no le competen, las cifras seguirán creciendo y las noticias seguirán siendo terribles. Mi espíritu no lo soporta.