Yelena Isinbayeva puso fin a un ayuno de tres años sin títulos de importancia al consagrarse en el salto con pértiga del mundial de atletismo bajo techo.
La rusa apenas necesitó hacer dos saltos exitosos para colgarse la medalla de oro. Isinbayeva batió el récord mundial con una marca de 5,01 metros el mes pasado y no pudo conseguir superar los 5,02 tras haber asegurado la presea dorada.
Este fue el cuarto título bajo techo que gana Isinbayeva, pero el primero en cuatro años. Durante ese lapso de tiempo perdió su cetro de campeona al aire libre.
«Había estado esperando por esta victoria como una madre que aguarda el nacimiento de su bebé», dijo Isinbayeva. «Los últimos tres años me demostraron lo importante de poder ganar».
Isinbayeva se coronó en la Atakoy Arena con un salto de 4,80, el cual logró con demasiada comodidad.
Al vencer a Liu Xiang en los 60 metros con vallas, Aries Merritt aseguró más que un improbable triunfo sobre el chino.
El velocista estadounidense, que se pensaba tenía pocas posibilidades frente al astro chino, ganó el título y consolidó una cosecha récord de medallas de oro para el equipo de Estados Unidos en el mundial bajo techo.
«Preparamos psicológicamente a todo el mundo, incluido yo mismo», dijo el capitán de los estadounidenses, Bernard Lagat, quien ganó el oro en los 3.000. «Nos conjuntamos bien como equipo».
Lagat ganó su tercer título mundial en los 3.000, desprendiéndose en los últimos cien metros para superar a los kenianos Augustine Choge y Edwin Soi.
Se creía que el favorito Mo Farah libraría un duelo reñido con el estadounidense, pero llegó cuarto y quedó fuera del reparto de medallas. El británico había vencido a Lagat en una vibrante final en los 5.000 en el campeonato mundial al aire libre en agosto.
A los 37 años, Lagat todavía conserva el embalaje final de corredores mucho más jóvenes. «No lo estoy perdiendo», se regocijó.
Meseret Defar no pudo convertirse en la primera mujer en ganar cinco veces consecutivas en los 3.000 metros femeninos tras verse desplazada por Hellen Obiri en la última vuelta.
La etíope Defar se apoderó de la delantera a mediados de la carrera y parecía que se enfilaba a la victoria hasta que su rival de Kenia apareció de la nada y la dejó atrás en la recta final.
En salto largo del torneo femenino, Brittney Reese saltó 7,23 metros (récord del certamen) en su último intento para desplazar a su compatriota estadounidense Janay Deloach con 6,98. Shara Proctor ganó bronce con un récord nacional británico de 6,89.
«Gané confianza y la transmití al público», comentó Reese sobre su último intento. «Mi entrenador me dijo que fuera a buscarlo y así lo hice. Tenía que salir y saltar en grande».
Lagat y Reese elevaron a siete el total de medallas de oro de Estados Unidos. Ninguna otra nación tiene más que una.
En los 800 metros de mujeres, la campeona olímpica Pamela Jelimo pareció no sentir los problemas físicos que la aquejaron durante años para superar a todas sus rivales desde la mitad del trayecto y volver al primer plano.
La keniana estableció el mejor tiempo del año con un minuto, 58.83 segundos para ser escoltada por la ucraniana Natailya Lupo y la estadounidense Erica Moore.