Ramón Banús, alma inquieta y fascinante


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Sonríen los astros en el universo, han recibido en la infinitud del cosmos el alma inquieta y fascinante del maestro de arte Ramón Banús. Aquí en la Tierra extrañaremos su intensa mirada reflexiva, su extrema y elegante personalidad, su sencillez y humildad ante la naturaleza.

Grecia Aguilera


Pero también continuaremos admirando su extensa obra pictórica que nos traslada mágicamente hacia la brillantez de su iluminación espontánea, que brotó de su paleta arcoírica y monocroma, múltiple, conjugada con la dinámica de vida que siempre lo caracterizó. Su pincel es viento, fuego, tierra, agua. Con él y su lápiz ha dejado plasmado cada detalle pictórico, organizados todos con ingenio e inteligencia. Sus obras de arte denotan diferentes características y situaciones controversiales de las personas, presentando sus ideas acerca de la sociedad común y demostrando sus conocimientos acerca de los estados del alma de las muchedumbres. Las imágenes concebidas por la mente de Ramón las defino como realistas, insólitas y a veces extrañas; en sus obras se puede ‘ver’ la condición de cada personaje. Esto me recuerda una de las sentencias más famosas de Lao Tse: “el bien y el mal entremezclados viven”. Dentro de sus protagonistas encontramos seres bondadosos, ingenuos, explícitos o suaves, pero igualmente los hay inexorables y bárbaros. En algunos de ellos parece imperar la corrupción, codicia o envidia, todo esto en yuxtaposición con el buen juicio, equilibrio, templanza, prudencia y contemplación. Uno de sus temas primordiales es la defensa de la justicia, la razón y la verdad, porque para mí Ramón Banús fue siempre un buscador constante de legítimos valores. Su devoción hacia la naturaleza la percibo claramente en sus cuadros, logrando pintar con decisión la esencia del ecosistema y su relación con los seres humanos. Junto a mi esposo Carlos-Rafael Pérez Díaz, nos sentimos identificados con la obra de Ramón Banús y con su preocupación por las actitudes humanas. Así me siento muy honrada de que en mi libro “Esfera sin tiempo” (Fundación G&T Continental, 2009) figuren en sus páginas interiores ilustraciones de las obras de Ramón: Barca, Alado, Melancolía, Bomarzo, Pegaso, Crepúsculo, Jaguar, Centauro con cítara, Joven cañero y Sortilegio. Cada una de estas maravillosas obras acompaña delicadamente mi poesía. Por ejemplo en la página 44 al dibujo titulado “Alado” le antecede mi poema “Viento” que expresa lo siguiente: “Quisiera ser el viento/ y sentir el paso de las aves en mi alma./ Quisiera ser el viento/ y abrazar las ramas de los árboles/ rozar mis dedos en sus hojas/ y ser de sus raíces poesía./ Quisiera ser el viento/ y acariciar mi cuerpo/ con las extrañas orquídeas del bosque/ con los suaves pétalos de bermejas rosas./ Quisiera ser el viento/ abarcar el infinito/ el tiempo que no pasa/ y pasa a cada instante/ el viento, el viento…” Agradezco con todo mi corazón a Ramón Banús la dedicatoria que gentilmente escribió dentro de su libro “Mesa puesta”: “Para Grecia y Carlos por las similitudes en ver la vida y la curiosidad tan fértil/ Ramón/ 24-7-09”. Renace su virtud artística como renace el tiempo en nuestras vidas, y deja sus visiones de clarividente, soñador y profeta, fijas en el escenario de Guatemala y el mundo. Como un homenaje al maestro Ramón Banús Mongrell (1938-2012), he escrito el poema titulado “Así” que figura en la página 74 de mi libro ‘Esfera sin tiempo’: “Así nació el pensamiento/ así nació toda esta vida/ la naturaleza que se lleva dentro./ Así nació el instante/ libre/ sin grilletes en las manos/ sin los pies encadenados/ con el velo del rocío/ envolviendo/ al indefenso cuerpo/ con la hiedra/ cubriendo la piel./ Así gestó al humano/ el infinito/ sin castidad/ sin recuerdo/ albedrío absoluto/ al borde del olvido/ así…/ así…/ sin remordimiento”.