Diversos grupos de mujeres rurales, campesinas, indígenas y artesanas exigieron su derecho a la tierra y a los recursos naturales, dos aspectos que son clave en la lucha contra el hambre y la desnutrición que afecta a las comunidades en Guatemala, indicó María Mateo Francisco.
A decir de Mateo, quien integra la organización Mamá Maquín, desde hace más de 50 años las mujeres han sido privadas de la tierra, primero con la invasión y luego en los años de conflicto armado, cuando muchas mujeres se refugiaron en México o en las montañas, dejando atrás sus parcelas y cultivos.
De acuerdo con la lideresa, hoy las mujeres rurales siguen amenazadas por las empresas mineras e hidroeléctricas que explotan las tierras y acaban con los nacimientos de agua, promoviendo plantaciones de monocultivos y agro combustibles como la palma africana.
Según Mateo, el 50 por ciento de los menores de cinco años están desnutridos en Guatemala, una cifra que asciende a 70 por ciento cuando se habla de niños y niñas indígenas.
Las guatemaltecas sólo disponen del ocho por ciento de las tierras que se dan en las economías campesinas, cuanto ellas son las que trabajan, producen y alimentan a las familias y a las comunidades, una inequidad que debe ser erradicada.
Desde siempre la relación de las mujeres con la tierra ha estado marcada por un sistema patriarcal, por el machismo y el capitalismo, representan a la población con menos acceso a ella, pues han sido históricamente consideradas como personas dependientes de sus padres, esposos o hermanos mayores, pese a que ellas representan el 38 por ciento de la Población Económicamente Activa.
Mateo indicó que entre las demandas de las agrupaciones están el acceso a la tierra, el reconocimiento del aporte de las mujeres en la agricultura, la promoción de una Ley de Desarrollo Rural Integral y la inclusión en el Plan del Hambre Cero de las mujeres.
Las mujeres rurales también pidieron el nombramiento de la Defensora Nacional de la Mujer Indígena a través de la terna presentada por la Junta Coordinadora de las Organizaciones de Mujeres, ya que el plazo de elección se venció el 26 de febrero.
Finalmente, las agrupaciones exigieron la promoción de un sistema educativo con enfoque de equidad y pertinencia cultural, así como servicios de salud con pertinencia cultural y el reconocimiento de las terapeutas y comadronas en las áreas rurales.
Las entidades que convocaron fueron la Alianza de Mujeres Rurales, las organizaciones Madre Tierra, Mamá Maquín, Dejando Huella, la Red de Mujeres de Plataforma Agraria, el Comité de Unidad Campesina (CUC), la Asociación de Mujeres Indígenas Voz de la resistencia y la Red de Mujeres Rurales de Baja Verapaz, entre otras.