La olla de grillos en el Concejo Capitalino


Oscar-Clemente-Marroquin

Hay que ser muy cínico para decir que los fideicomisos de la Municipalidad son transparentes porque los supervisa la Contraloría de Cuentas, precisamente cuando la Contralora está pidiendo al Congreso que suprima esa práctica porque es imposible auditar eficientemente el manejo de los recursos públicos que se hace mediante esa figura del Código de Comercio que se ha desvirtuado como medio para hacer chanchullos en el gobierno central y los gobiernos locales.

Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt


Y todo ello ocurre en medio de una olla de grillos en la que el Alcalde se ríe de sus opositores cuando critican la forma en que está manejando la Municipalidad. ¿Cómo no se va a reír, si sus hoy opositores fueron parte del manejo de fideicomisos y de compras como la de los buses rojos cuando Berger fue Alcalde? Siempre se ha dicho que entre bomberos no se machucan la manguera y eso es lo que ahora está ocurriendo en el Concejo Municipal, puesto que Rubén Mejía estuvo metido hasta las cachas en la administración de Berger cuando se constituyeron varios fideicomisos y los de Creo siguen instrucciones de Roberto González, quien, junto al yerno de Berger, fue una especie de cerebro tanto en la Municipalidad como en el gobierno central para el manejo de temas, precisamente, como el de los fideicomisos.
 
  Por supuesto que ahora nos aparecen vestidos de primera comunión, pero ni siquiera tienen la entereza de hablar claro para decir todo lo que saben sobre cómo es que funcionan esos instrumentos de opacidad en la gestión pública, no obstante que ellos lo saben perfectamente. El concejal del partido de González ya hasta dijo que llegará el momento en que Arzú se verá obligado a negociar porque no tiene mayoría para aprobar presupuestos; en el fondo de eso se trata todo, de negociaciones que no tienen nada que ver con el interés público que debiera ser, en primer término, el de la absoluta transparencia.
 
  No me cabe la menor duda de que el Alcalde maneja la Municipalidad como si fuera su finca y que le molesta la crítica al punto de que ha dicho que el Concejo no es como el Congreso, negando el derecho de los Concejales a fijar sus puntos de vista y debatir con amplitud sobre los temas municipales. No me cabe la menor duda de que el cinismo de su concejal Quiñónez, al decir que los fideicomisos están siendo auditados por la Contraloría de Cuentas es reflejo de la arrogancia del mismo Alcalde y que se refleja en forma directa en todos sus súbditos, que eso son realmente los que trabajan para él desde los cargos de elección hasta el último de los Policías de Tránsito.
 
  Pero hay que ser claros en el sentido de que si se quiere jugar un papel de fiscalización y control, hay que destapar todo lo que se sabe y hablar con absoluta claridad. ¿Por qué ni Sinibaldi ni González como candidatos criticaron la gestión financiera de la administración Arzú? Simplemente porque la misma es continuación de una cadena en la que participaron activamente gente como Rubén Mejía y el mismo Roberto González Díaz Durán, quienes pueden haber sido más gente de Berger que de Arzú, pero tienen el mismo origen político y participaron como equipo en muchos de los manejos que se han dado en la Municipalidad en el último cuarto de siglo.
 
  El tema de la Municipalidad tiene que servir de elemento para que el gobierno entienda que hay que acabar con los fideicomisos. El día que se pudieran auditar y se viera cómo se usa el dinero del pueblo mediante ese instrumento mercantil, se armaría un escándalo de todos los diablos porque se han hecho micos y pericos y eso lo saben muy bien oficialistas y opositores en “Tu Muni”.