De tumbo en tumbo andan los jubilados de Guatel


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Viene siendo ya una perogrullada mencionar que el gobierno anterior, de la UNE, dejó toda una serie de problemas económico-financieros al régimen actual, al punto que no le permiten hacer frente a muchas de las obligaciones de Estado.

Marco Tulio Trejo Paiz


Las arcas nacionales quedaron casi completamente vacías, y eso está impidiendo el normal funcionamiento del nuevo gobierno estrenado el 14 de enero retropróximo. Los atolladeros parecen insalvables, al menos por ahora.  

Baste decir que, según se afirma oficialmente, no ha habido dinero disponible para cubrir las pensiones a que tienen derecho los jubilados de la Empresa Guatemalteca de Telecomunicaciones (Guatel), la que, al ser privatizados varios entes estatales, fue sustituida por la compañía guatemalteca ¿…? de Telecomunicaciones (Telgua).   
      Dicho adeudo viene desde marzo del año pasado, y los jubilados han estado pasando un terrible calvario por falta de suficientes recursos para subsistir. Algunos han fallecido como de inanición… Otros han vivido tocando puertas de sus familiares para conseguir alguna comida. A veces comen sólo un tiempo o dos y difícilmente tres. Virtualmente están sufriendo el flagelo de la bulimia…

Los hoy eméritos de Guatel que fueron desplazados al constituirse Telgua, andan de tumbo en tumbo gestionando sus pensiones y, hasta hoy, no han sido atendidos por las autoridades gubernamentales. En el orden de cosas que terminó el 14 de enero del presente año, los estuvieron engañando. Les decían que se estaba en la real quema y que tuvieran paciencia porque a lo mejor les podían  pagar en cualquier momento el adeudo que, por cierto, suma alrededor de setenta millones de quetzales;  mas, ese momento nunca llegó; ojalá que pueda cambiar la situación y que, pian, pian y pian, piano, en la actual jornada de los hombres y mujeres del  Partido Patriota sea resuelto satisfactoriamente el problema.

Francamente, es una injusticia la que se ha cometido contra más de dos mil jubilados. Últimamente se les está ofreciendo que en marzo próximo les pagarán dos o tres pensiones y,  así,  sucesivamente, irán recibiendo cada mes de dos o tres, también,  tales asignaciones legales.

De una sola vez deberían hacer dicha cobertura económica. ¿Por qué seguir dejándolos sin recibir las pensiones? Los empresarios del sector privado por lo regular pagan los salarios y demás obligaciones tan pronto como ponen de patitas en la calle a los trabajadores, pues de no ser así se exponen a ir a dar cuentas cabales, en cuanto a  sus arbitrariedades e injusticias, a la Inspección General de Trabajo y, si no hacen el pago respectivo allí, pasan a los tribunales del ramo a litigar.   

A los diputados al Congreso, por ejemplo, les pagan puntualmente, cada mes, no sólo el sueldo, sino comisiones y otras adehalas que les llenan los talegos hasta rebalsar y, además, les dan almuerzos, refrescos y postres según lo que han captado los medios
Comunicación. El Bono 14 y el aguinaldo navideño se los cancelan sin titubeos.

La autoridad gubernamental constituida bajo la égida del PP, viene enderezando entuertos, y es posible que, honrando la justicia, saque de tan duras penas a los jubilados de Guatel en referencia. Sería un acto positivo y plausible que le reconocerían los numerosos acreedores y sus familias.

La Asociación de Jubilados de Guatel es la entidad que, juntamente con grupos de sus miembros, han estado promoviendo las gestiones correspondientes ante el Ministerio de Finanzas, cuyo titular es el que ha ofrecido ir cancelando las pensiones de dos en dos o tres, cada mes, por lo que los acreedores, muy jubilosos, muy optimistas, abrigan esperanzas de que por lo menos recibirán con la periodicidad mencionada lo que se les debe.

Varios de los afectados por la larga demora de pago de sus asignaciones nos han estado contactando acicateados por la imperiosa necesidad y la desesperación para que informemos en este espacio del vespertino La Hora en relación con la tamaña injusticia de que son víctimas desde la pasada administración pública de la UNE, y confían en el nuevo régimen de gobierno, que preside el general Otto Pérez Molina, respecto de la cobertura total de las pensiones que están pendientes a la presente fecha. Bueno, ¡ya es hora en plena tarde!

Indudablemente, la situación que afrontan los jubilados de la extinta Guatel es grave, asaz apremiante e iniquísima.

El hecho de que hayan pasado a mejor vida varios o muchos de ellos por no haberles pagado sus pensiones, es significativo explicable, y por demás lamentable. Hay que dar prioridad a esa cobertura económica sobre otras obligaciones que no merecen la urgencia de las citadas pensiones. ¡Sí, señor ministro del tesoro estatal!