NO, NO y NO, no me refiero al programa de información deportiva que transmite una emisora capitalina; en este caso me refiero y referiré a la hoy conocida como “red deportiva”, es decir, a la organización delictiva dirigida e integrada por funcionarios destituidos y empleados en funciones en las diferentes instancias deportivas de la administración gubernamental de acuerdo con las declaraciones de la Vicepresidenta del país.
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Los comentarios de la sociedad guatemalteca en relación a dicho “clavo” o “affaire” son de lo más agrio y con justa razón, porque el dinero que debió servir para la recreación de miles de miles de escolares en todo el país fue utilizado para fines particulares, políticos, sentimentales –sin importar la preferencia sexual de los sindicados– y quién sabe cuáles otros intereses.
LAS DESTITUCIONES CONTUNDENTES disfrazadas de “pedirle la renuncia” fueron vistas con agrado por la población, esperando ahora que la instancia correspondiente (MINISTERIO PÚBLICO) se “ponga las pilas” y le cumpla al país elaborando una magnífica investigación que aunada a las pruebas aportadas por la Vicepresidencia, sean el fundamento para un proceso penal consistente.
SON MUCHOS LOS MILLONES DEFRAUDADOS, ESCAMOTEADOS y/o HUEVEADOS de que se habla, Oj Alá que algunos de ellos no sirvan para comprar voluntades, juicios y criterios judiciales que “demuestren” la INOCENCIA de los encartados; porque sería el acabose de la poca credibilidad que aún se tiene del Organismo Judicial y demostraría que AÚN ES NECESARIA la actividad de la CICIG para descubrir los grupos paralelos del poder que se enseñorean en todos los niveles de la administración pública.
Ahora es el turno de ser investigada a fondo a la CDAG, para conocer los hilos de “la red” y cuánto, dónde, cómo, quién o quiénes de las relaciones entre los exfuncionarios ministeriales (Educación y Cultura) y los dirigentes federativos a cuyas organizaciones llegó a parar el dinero del deporte escolar; aparte por supuesto, de los negocios fantasmas, encubiertos o solapados, donde “trabajan” ad honorem –de acuerdo a la vox pópuli– una serie de personas (hombres y mujeres) con funciones de testaferros por amor o por dinero, quienes se prestan para disfrazar el enriquecimiento ilícito de algunos “dirigentes” deportivos.
Detractores políticos o privados de la Vicepresidenta acusan a su secretario privado de estar encartado en dicho asunto y piden que se le incluya en la investigación; sin embargo, en declaraciones públicas ofrecidas por el sindicado indicó su posición al respecto, por lo que habrá que esperar los resultados de los investigadores del Ministerio Público.
En todos lados se “cuecen habas” y dentro de las instituciones mencionadas sé que hay personas probas y decentes que tal vez se vean enlodadas por el solo hecho de trabajar en las mismas. Esperemos resultados.