Romney y Santorum en debate


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Preparados para luchar, Mitt Romney y Rick Santorum intercambiaron acusaciones sobre el gasto oficial, rescates de empresas y atención médica el miércoles, en el 20mo y quizás último debate de la contienda por la candidatura presidencial republicana.

Por DAVID ESPO MESA / Agencia AP

Sus únicas coincidencias fueron en inmigración y política exterior.

En lo primero, coincidieron en la necesidad de construir el muro a lo largo de la frontera con México y en elogiar políticas restrictivas a los 11 millones de inmigrantes sin la debida documentación, tipificada por la ley antiinmigrante de Arizona.

En política exterior, los cuatro atacaron al presidente Barack Obama por su actitud frente al intento iraní de desarrollar un programa nuclear, pero ninguno abogó por dar armas a los rebeldes que intentan derrocar al presidente Bashar Assad.

Santorum, que viene en franco ascenso en las encuestas, fue abucheado por la audiencia cuando dijo que había votado a favor de la política educativa del entonces presidente George W. Bush aunque se oponía a ella.

«Vean, la política es un deporte de equipo», se justificó.

A seis días de primarias cruciales en Arizona y Michigan —a las que sigue una semana después el Super Martes con elecciones en 10 estados— Romney y Santorum se mostraron más agresivos que en debates anteriores y en ocasiones se interrumpieron.

El representante texano Ron Paul, muy sonriente, terció para decir que Santorum era un falso conservador que había votado a favor de los programas gubernamentales que ahora dice que quiere derogar.

Por su parte, el ex presidente de la cámara baja Newt Gingrich trató de intervenir como si fuera un árbitro en lugar de un participante en el debate.

El momento más animado de la noche se produjo durante la discusión sobre la atención médica.

Santorum dijo que Romney utilizó dinero del gobierno para «financiar un avasallamiento federal de la atención médica en Massachusetts», en alusión a la ley aprobada cuando Romney era gobernador de ese estado. La norma es similar en varios aspectos a la ley federal de Obama que los republicanos han prometido derogar.

En su respuesta, Romney responsabilizó a Santorum por la ley de Obama, afirmando que en una primaria de 2004, apoyó al entonces senador Arlen Specter de Pensilvania quien luego cambió de partido para votar a favor de esa ley.

Specter «votó a favor de (la ley de Obama). Si usted no lo hubiese apoyado, si hubiéramos dicho que no a Arlen Specter, no tendríamos» esa ley, sostuvo Romney.

Santorum pasó al ataque en materia de rescates federales.

Mientras los cuatro precandidatos se declararon contrarios al rescate federal de la industria automotriz en 2008 y 2009, Santorum dijo que había votado en contra de todos los rescates realizados por el gobierno.

Romney «apoyó a la gente de Wall Street y rescató a Wall Street, estuvo a favor de hacerlo, pero cuando se trataba de los trabajadores del automotor y la gente en Detroit, dijo que no. Esa no me parece una posición principista consecuente», dijo Santorum.

Según una encuesta difundida ayer, Obama derrotaría a cualquiera de los cuatro contendientes republicanos si las elecciones se realizaran hoy. También halló un mayor optimismo en el país sobre la situación económica, el tema que domina la elección.

Romney confía en ganar Arizona, hasta el punto que no ha emitido publicidad por televisión.

Pero enfrenta una oposición inesperadamente fuerte de Santorum en Michigan, un estado que Romney esperaba ganar y del cual su padre fue gobernador.

El resultado ha sido una andanada multimillonaria de avisos por televisión.

Hay 518 delegados a la Convención Nacional Republicana en juego entre el 28 de febrero y el 6 de marzo, el triple de la cantidad otorgada por los estados desde principios de año. Se necesitan 1.144 para obtener la candidatura.

ANÁLISIS
Salen magullados


Los principales aspirantes a la candidatura presidencial republicana Rick Santorum y Mitt Romney regresaron el jueves a hacer campaña, ambos magullados por la feroz y muchas veces personal confrontación del día anterior, tal vez el último debate en la batalla por ganar la nominación para enfrentarse al presidente Barack Obama en las elecciones generales.

Romney, exgobernador de Massachusetts, golpeó el historial de Santorum como senador por Pensilvania. Por su parte, el ultraconservador —el aspirante republicano que más recientemente ha desafiado la débil ventaja de Romney— respondió vigorosamente poniendo en entredicho las credenciales conservadoras del empresario multimillonario.

El debate del miércoles por la noche antecedió a nueva e intensa ronda de elecciones estado por estado, comenzado el martes en Arizona y en Michigan, estado natal de Romney.

Santorum -quien se opone ferozmente al aborto y se ha expresado en contra de la anticoncepción, de las mujeres en el trabajo y las relaciones sexuales entre homosexuales- ha emparejado o superado a Romney en encuestas nacionales recientes.

Obama ha estado vulnerable debido a la lenta recuperación económica, pero Romney no ha podido atraer el apoyo de los republicanos conservadores que desconfían de él por sus posturas moderadas en temas como el aborto, los derechos de homosexuales y la reforma al sistema de salud.

Particularmente problemático para Romney y la élite republicana que lo apoya es el avance de Santorum en los sondeos en Michigan. El padre de Romney fue gobernador Michigan y el aspirante creció en el estado que es conocido como el hogar de las automotrices de Estados Unidos.

Michigan es un estado que Romney está obligado a ganar, como sucedió en 2008, cuando ganó en la entidad pero no pudo conseguir la nominación republicana.

Una derrota aquí podría noquearlo permanentemente y quitarle su lugar como puntero. Además le daría a Santorum el impulso esencial en 10 estados donde habrá votaciones el 6 de marzo, el grupo de elecciones primarias conocido como Súper Martes.