Despenalizar el tráfico y consumo de las drogas


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Aquello que es prohibido, termina por ser lo más codiciado, porque lo que no es permitido, resulta tener la mayor tentación. Como el fruto prohibido, que Satanás nos induce a comer. En el caso de la droga, si está allí, a nuestro alcance, dejémosla, porque no nos sirve. Debemos alejarnos del pecado de hacer, lo que no debemos hacer.

*Lic. Jesús Abalcázar López
jesus.abalcazar@gmail.com

 


Despenalizar o discriminalizar no es más que quitarle la penalización y criminalización al tráfico y consumo de drogas. Lo que se busca es que sea libre el uso de las drogas, para que deje de ser un crimen la compra y la venta de productos estupefacientes o sea, que tengan propiedades toxicomaníacas, que no son más que las tendencias a consumir sustancias tóxicas que provocan un estado de dependecia psíquica o física o de ambas a la vez. Lo que sí sería un dilema sería lo relativo a la producción de drogas naturales o sintéticas, especialmente si se trata de la producción clandestina de dichos alucinógenos y barbitúricos, por tratarse de un problema mayor, por las consecuencias en la salud y por encontrarse al margen de la ley, a menos que se tratara de industrias y empresas comerciales, sujetas al control de las autoridades correspondientes.

Lo que pondría en peligro a cualquiera, sería el abuso en el consumo, de lo cual cada quien será el responsable. Por eso, toda la gente debe decir ¡No, a las drogas! Y agregar: ¡Las drogas a la droga! Claro, no debemos consumir aquello que nos hace daño y que inclusive, hasta nos puede quitar la vida. Esto nos demuestra, que el remedio lo tenemos a la mano: ¡Rechazar la tenencia y consumo de cualquier tipo de droga, por ser perjudicial para nuestra salud y para nuestra convivencia armónica con los demás! No se trata de comprarlas y consumirlas, solo porque se encuentren en el mercado libre, sino que se trata de NO CONSUMIRLAS, POR EL PELIGRO DE DEPENDENCIA Y MUERTE a que nos llevan todas las drogas. Es prudente qué, al verlas en los sitios de venta nos alumbre el mensaje de prevención: ¡Peligro… Cuidado con las drogas… detente… di no a las drogas!

Ahora, hablemos de los responsables de que exista el trasiego de drogas para el consumo, con su cauda interminable de atentados criminales, secuestros, extorsión, corrupción e impunidad. Hablemos del mercado más grande de consumidores, que se encuentra en los Estados Unidos de América y aún en Canadá, que son el motor que impulsa la producción, tráfico y consumo de los estupefacientes, constituyéndose  en  el  incentivo  millonario que genera las más tentadoras y jugosas ganancias para los narcotraficantes, a pesar de que para mantener su asqueroso negocio, se haya derramado a torrentes la sangre de tantas víctimas inocentes, de tantos policías y autoridades y de los propios narcos, cuyas familias se han quedado en el desamparo. Es por los dólares gringos que matan y se matan los unos contra los otros, pero que, lamentablemente, también han cegado la vida a inocentes pobladores.

La droga corrompe a quien la toca. La droga extermina  vidas, principios y valores. Por eso, la droga es una droga. Despenalizar la droga es un reto que cada día se hace más evidente y que debe afrontarse, porque ha sido un signo de muerte para los países que la producen y la transportan al gran merdado estadounidense. Además, porque podemos sacar la conclusión que el combate al narcotráfico jamás saldrá victorioso, porque es tan poderosa la organización, los recursos económicos  y el ejército de narcos que son quienes lo protegen, que se considera una misión imposible llegar a derrotarlos. Por lo tanto, es mejor dejar libre el mercado para que se les acabe el negocio. Porque el negocio consiste en llevarles la droga a los gringos adictos, los cuales seguramente que patalearán si la droga no llega en las enormes cantidades que les llega actualmente, sin importarles todo el infierno que se padece en los países donde se produce, se trafica y hasta se consume, por la nefasta decisión que han tomado, de pagar los servicios al narcotráfico, con la propia droga, con lo cual han propiciado el consumo y el tráfico interno del veneno alucinógeno.

Se merece una mención, el presidente Otto Pérez Molina, por haber tomado la decisión de poner ante la conciencia pública nacional e internacional, para su discusión, análisis y determinación, el tema de la despenalización de la producción, tráfico y consumo de drogas. La razón fundamental es ponerle fin al sacrificio de los pueblos y gobiernos que han luchado y siguen luchando contra este flagelo de la humanidad, aportando sus vidas y su lucha estéril, al servicio de los intereses de los narcos y de los drogadictos del norte, quienes aportan los dólares que su estándar de vida les permite despilfarrar, con lo cual mantienen su vicio, mantienen aparentemente en secreto su drogadicción, sin tomar en cuenta el abandono, la miseria y el hambre de millones de seres humanos, la muerte de sus seres queridos, ni el dolor esquelético de tantos niños, que solo alcanzan a llorar, ante el despiadado destino de una prematura muerte cruel.

*Periodista Asociado de la APG