824 muertos en 40 años de atentados contra el Estado español


José Luis Rodrí­guez Zapatero (D), presidente español, ofreció una conferencia tras saber de la captura.

La organización separatista armada vasca ETA, cuyo presunto jefe militar, Garikoitz Aspiazu Rubina, alias «Txeroki», fue arrestado en Francia, ha matado a 824 personas en los 40 años que lleva luchando contra el Estado español y a favor de la independencia de esta región.


ETA (Euskadi Ta Askatasuna, Patria Vasca y Libertad) figura desde 2001 en la lista europea de organizaciones terroristas y también en la del Departamento de Estado estadounidense.

La aspiración perseguida por ETA mediante la violencia era lograr la independencia de «Euskal Herria», el Gran Paí­s Vasco, que irí­a desde el rí­o Adour, en Francia, hasta el rí­o Ebro, en España, incluyendo las regiones autónomas españolas del Paí­s Vasco y Navarra, así­ como el Paí­s vasco francés (suroeste del vecino paí­s).

Desde su primer atentado, el 7 de junio de 1968, ETA ha matado a 824 personas, según el ministerio español del Interior, dos de ellas en Francia, dos policí­as españoles el pasado 1 de diciembre.

Asimismo, desde su creación ETA ha perdido a unos 200 activistas, según los independentistas.

Más del 90% de las ví­ctimas de ETA fueron asesinadas cuando el dictador Francisco Franco ya habí­a muerto, en noviembre de 1975, tras lo cual se restableció la democracia en España.

Uno de los primeros atentados espectaculares de ETA fue el asesinato, con explosivos, en el centro de Madrid, del almirante Luis Carrero Blanco, a quien Franco habí­a nombrado presidente.

La policí­a y el ejército han sido los blancos privilegiados de la organización armada, que utiliza coches bomba para cometer sus atentados y los llamados asesinatos selectivos para liquidar a sus ví­ctimas, entre las que también hay numerosos civiles.

ETA no suele perpetrar atentados masivos indiscriminados, y el saldo de su acción más sangrienta (21 muertos en un hipermercado de Barcelona, en 1987) fue atribuido por los independentistas a un error de coordinación logí­stica.

Los objetivos de ETA eran defendidos en el ámbito polí­tico por la coalición radical Batasuna y sus predecesoras Herri Batasuna (HB) y Euskal Heritarrok (EH), que en diversas elecciones logró entre el 12% y el 18% de los sufragios del electorado vasco.

Batasuna fue declarada ilegal en España en marzo de 2003 por el Tribunal Supremo español y recientemente la justicia española suspendió la actividad de otros dos partidos independentistas, ANV y PCTV, prohibiéndoles presentarse a las elecciones legislativas españolas del 9 de marzo.

ETA, cuyo sí­mbolo es una hacha con una serpiente enlazada, fue fundada el 31 de julio de 1959 por estudiantes nacionalistas frente al «inmovilismo» del Partido Nacionalista Vasco (PNV, moderado) ante el franquismo.

El PNV fue creado a finales del siglo XIX sobre la base de la ideologí­a étnica, antiespañola y ultracatólica de su fundador, Sabino Arana. A las ideas de Arana, los fundadores de ETA unieron su marxismo-leninismo.

ETA anunció una tregua en marzo de 2006 que interrumpió de hecho con el atentado del 30 de diciembre de 2006 en el aeropuerto de Barajas en el que murieron dos ecuatorianos.

Durante esa tregua, que duró hasta junio de 2007, el gobierno español intentó negociar el fin de la organización por tercera vez.

La primera fue en 1989, con el gobierno socialista de Felipe González, y el segundo con el gobierno conservador de José Marí­a Aznar en 1999.

En junio de 2007, cuando ETA dio por terminada oficialmente su tregua, reanudó sus actividades violentas y sus asesinatos, a la vez que las policí­as española y francesa incrementaban sus operativos contra la organización y detení­an a decenas de presuntos miembros.

Los dos policí­as que ETA mató el primero de diciembre de 2007 en Francia, formaban parte precisamente en un operativo para capturar al ahora detenido «Txeroki», quien habrí­a participado directamente en su muerte, según el ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba.