Hace diez días se cumplieron 71 años de la fundación de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Esta unidad académica se ha caracterizado por la gran cantidad de estudiantes con que cuenta (aproximadamente 21 mil), siendo la «más poblada de la región centroamericana», en palabras de Eduardo Velásquez.
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En su tiempo de funcionamiento, nuestra facultad ha dotado de instrumentos científicos, técnicos y social-humanísticos a grandes profesionales que han desempeñado, y algunos otros aun desempeñan, cargos, más que importantes, decisivos, para el funcionamiento de nuestro país.
Como valiosos ejemplos encontramos: al Dr. Gert Rosenthal, ex ministro de Relaciones Exteriores; Licda. María Antonieta de Bonilla, presidenta del Banco de Guatemala; Licda. Carolina Roca, ex superintendente de Administración Tributaria, entre otros.
Hoy en día, la facultad juega un papel importantísimo en la vida nacional. No puede obviarse la Facultad de Ciencias Económicas de la Usac en ningún país del mundo, puesto que los mayores problemas que lo aquejan son de origen económico, y Guatemala no es la excepción.
Es tan fascinante arribar a la Universidad y saber que cada día uno aprende algo nuevo, que en algún momento de nuestra futura vida profesional, tendremos que aplicar para poder encontrar solución a los problemas que oprimen a la mayoría de la población guatemalteca.
Como en cualquier organización, también existen inconvenientes, a los que es necesario encontrar pronta solución; comenzando con el presupuesto que se le asigne a la Universidad de San Carlos, en general, y a la Facultad de Ciencias Económicas, en este caso particular; con una consecuente ejecución transparente, claro está. Puesto que, se necesitan herramientas que hagan más práctico el desempeño de las y los catedráticos para el mejor traslado del conocimiento; la documentación que las y los estudiantes necesitan para la actividad académica necesariamente debe tener una constante e incesante actualización; las plazas obtenidas por oposición por parte de docentes, no deben ser eternas para una solo persona, pues en algunos casos, da lugar a acomodamientos; y lo más importante: es necesario contar con docentes investigadores a tiempo completo.
No puede seguirse teniendo a la mayoría de catedráticos/as por horas para impartir cursos, porque como lo declarara el Lic. Julio Estévez, director financiero de la Usac en 1979: «No se concibe que el Estado encare problemas de desarrollo en el país, si no se piensa en los recursos humanos que tendrán que formarse para ello».