El programa «Projóvenes», financiado por la Unión Europea y el gobierno salvadoreño e impulsado por el Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP), evitó que en los últimos cinco años más de 50 mil jóvenes ingresaran a violentas pandillas en zonas consideradas de alto riesgo.
Diferentes instituciones del gobierno comenzaron en 2003 a impulsar Projóvenes con iniciativas educativas, recreativas (arte y cultura), deportivas y de generación de empleo juvenil en 57 comunidades de la periferia de la capital salvadoreña, con una inversión de 9,2 millones de euros (unos 12 millones de dólares) proporcionados por la UE y coordinados por el CNSP.
El presidente salvadoreño Elías Antonio Saca dijo que Projóvenes tiene como principal objetivo «disminuir la delincuencia juvenil y aumentar el número y calidad de oportunidades para millares de jóvenes», al celebrarse ayer cinco años de ejecución del programa.
Al dirigirse a los beneficiados del programa durante un acto en un hotel, Saca aseguró que ellos no podrán ser exitosos en el futuro «si no les ayudamos a prepararse de manera integral, en el presente».
«Nuestro gobierno entendió desde el comienzo, la necesidad de trabajar con y por todos ustedes para ampliar no sólo sus oportunidades académicas, sino también aquellas relacionadas con trabajo, recreación, arte y cultura, decisión comunitaria y otras que, de igual forma, les van moldeando y permitirán hacer de ustedes, los buenos hijos y ciudadanos que aspiran ser», subrayó.
Saca agradeció «el invaluable» apoyo económico de la Unión Europea para sacar adelante diferentes proyectos realizados por el CNSP en la prevención de la violencia y delincuencia juvenil.
En contrapartida a los fondos proporcionados por la UE, el gobierno salvadoreño aportó a Projóvenes 3,6 millones de dólares.
«Fue un programa amplio, que tenía como meta evitar el ingreso masivo de niños y jóvenes en la violencia de pandillas. Hoy podemos decir que la meta de atender a 50 mil se superó porque totalizamos 85 mil jóvenes», declaró el director del CNSP, Oscar Bonilla.
Para Bonilla lo más importante es que durante estos cinco años se formaron 2 mil líderes juveniles que contribuyen a reproducir el programa y se elaboró el Plan Nacional de Prevención de la Violencia juvenil.
«Al cumplir cinco años de trabajo nos sentimos satisfechos, tenemos a Projóvenes como un programa modelo de prevención de la violencia en la región. Los desafíos todavía pendientes son generar más empleo juvenil y que las alcaldías se involucren decidamente en las áreas que les corresponde en los municipios», subrayó Bonilla.
Tanto Saca como el director del CNSP invitaron a los activistas de Projóvenes a «reclutar» a sus amigos para que se sumen a los programas.
El Salvador, según datos oficiales, tiene más de 10 mil miembros de pandillas, quienes para subsistir delinquen y cometen otros delitos que rondan con los del crimen organizado.