356 diputados en el Congreso


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¿Sabe usted quién es su representante en el Congreso? Quizá usted no lo sepa, o quizá no cree que esté representado porque se abstuvo de votar. Sin embargo, debe saber que hay alguien que debería estarlo representando en el Congreso de la República.

Mario Cordero Ávila
mcordero@lahora.com.gt


Ante la imposibilidad de que todos nos sentemos a dialogar sobre las políticas públicas, leyes, presupuestos, se ha optado por una democracia representativa. Pese a que nos movemos por representantes, la democracia sigue siendo el poder del pueblo por el pueblo y para el pueblo. Usted está ejerciendo su poder, o debería estar ejerciendo su poder a través de su representante.

A nivel municipal es más fácil, porque se conoce más al alcalde. A nivel presidencial, también. Aunque con el mandatario es un poco más difícil sentirse representado, porque usualmente un tercio de la población empadronada votó por él; el otro tercio votó por otros, y el tercio restante ni siquiera acudió a votar. En términos de probabilidades, es posible que usted no haya votado por el Presidente. De cualquier forma, él debería representarlo a usted en sus intereses.

Sin embargo, el escenario de poder nacional, el teatro de nuestra farándula política, ha sido últimamente el Congreso. Allí se deciden las leyes, las políticas, las negociaciones e, incluso, las obras de infraestructura. No debería ser así, pero así ha sido. Y allí, usted tiene al menos un representante.

Tema aparte es que usted se encuentre molesto con su representante, porque en vez de estarlo representando, se entera de que anda papaloteando por las Europas u otra parte del globo terráqueo.
 
El actual Gobierno, que impulsa “sus” reformas constitucionales, conoce de esa molestia que usted tiene con los diputados. Y como gancho le quiere vender que sería bueno que hubieran menos diputados, porque, ¿para qué quiere usted tener a diputados que sólo lleguen a ofrecer fafas a los periodistas? Pero, para ser sinceros, el problema no es el número de diputados. El problema es que no trabajan ni representan nuestros intereses. Así, usted puede tener un Congreso de 5, 81, 154, 200, 356 o 666 diputados, pero si la mayoría no trabaja, de nada sirve.

Estadísticamente, entre menos diputados haya, es más probable que la mayoría sean los más deficientes. Nuestro corrupto sistema electoral se ha constituido de tal forma que el que “aporta” más para la campaña, obtiene mejor puesto en el listado. De esa cuenta, los más interesados en obtener la curul (para tener impunidad e inmunidad), son los que más dinero ofrecen. Mientras que los obreros de los partidos, los que llegan con ideas, los tecnócratas, los verdaderos políticos, ocupan casillas menores, las que probablemente no lleguen, a menos que pasen de puro panzazo. Haga usted sus cuentas, y dese cuenta de que el diputado o diputada que usted considera que trabaja mejor, no estuvo en las primeras casillas, y que ganaron su curul de puro chiripazo.

De hecho, si hubieran menos diputados, el Congreso estaría conformado por bancadas mayoritarias, y las minoritarias no hubieran entrado jamás. Es decir, si tuviéramos un Congreso de 144 diputados o menos, sólo estarían las bancadas Patriota, Lider y otras tres o cuatro más (Gana, UNE, Creo y UCN), pero éstas con menos diputados. Favoreceríamos a las aplanadoras, que, a su vez, favorecen a los sectores poderosos.

De esa cuenta, agrupaciones sociales están proponiendo que, en vez de que haya menos diputados, haya más. Incluso, proponiendo que haya 356, uno por cada municipio, y uno por cada departamento. Y, claro, usted al oír que proponen que haya más diputados, o bien le da risa o cólera, pero sobre todo no estaría dispuesto a estar manteniendo a más diputados pedófilos, pornógrafos, haraganes, paracaidistas, y un largo de epítetos que se han ganado estos “Padres de la Patria”. Incluso, los más objetivos, al escuchar la propuesta, pensarían que es inviable, porque casi se triplicaría el gasto del Organismo Legislativo, además de que habría que construir un nuevo Hemiciclo para albergar a tanto diputado.

Pero la idea no es del todo mala.

Con un diputado por municipio, usted estaría mejor representado. En caso de alguna inquietud por su municipio, usted podría llegar a la oficina de su representante en el Congreso, o bien esperarlo a que llegue el fin de semana para abordarlo y hablarle de sus inquietudes.

El problema con este sistema es que volveríamos a estar eligiendo caudillos municipales, y ése es el sistema que nos ha matado. Propiciaríamos que el que gaste más en campaña en cada municipio sea el que gane de seguro la curul. Mientras que lo ideal es alejarse de ese sistema de pistocracia.

La idea, pues, se iría transformando de mejor manera y, quién quita que lo mejor de todo es que cada municipio tuviera un grupo de diputados, unos cinco o seis, dependiendo el tamaño de la población, y entonces usted ya tuviera más representatividad. Claro, que no podríamos costearlo, ni tener mil o dos mil diputados. Pero sí podríamos hacer que estos “diputados municipales” se reúnan localmente (mejor si es con toda la población), y establecer qué se quiere para la comunidad. Entonces, se entregaría ese mandato al representante en el Congreso y éste estaría obligado a impulsar lo que se decidió en el municipio.

Sí, sería bueno que hubiera un diputado por municipio. Pero eso no es lo importante, sino que usted participe junto a su comunidad y exigirle a ese representante en el Congreso que trabaje por usted y sus intereses. Y si no lo hace, póngase de acuerdo con su comunidad y decidan no apoyarlo con su voto la próxima vez.

Entonces, allí sí, los diputados se la van a ver de cuadritos, y dejarán de ver muchachas en bikini durante las sesiones del Pleno, o dejarán de gastar el tiempo hablando como pericos por cinco horas, y se verán forzados a impulsar la agenda legislativa de los vecinos de los municipios, o distritos que representan. Sólo así habría una democracia representativa, sin importar que en el Congreso haya 5, 81, 154, 200, 356 o 666 diputados. De usted depende, y no del número de diputados.