30 años de estar escupiendo al cielo


Ciertas declaraciones de dirigentes polí­ticos, por muy descabelladas que sean, ya no son capaces de asombrarme, especialmente porque desde hace algún tiempo ya no tienen un poco de rubor para ocultar sus  verdaderos objetivos.

Eduardo Villatoro

Resulta que quien hasta hace apenas un par de meses era el secretario general de la Unidad  Nacional de la Esperanza (si fuera otro partido polí­tico serí­a algo así­ como el «máximo lí­der» del colectivo) el escuintleco Juan Alfaro, en declaraciones que publicó elPeriódico el pasado miércoles, no descarta la posibilidad de integrarse al Partido Patriota.

La pregunta de la periodista Claudia Palma era muy sencilla: -Diputados de su partido (¿Cuál?) y del distrito de Escuintla aseguran que existen ofrecimientos del Partido Patriota para ocupar una segunda casilla. ¿Hay una posibilidad real? La reportera, por si no lo han captado, aludí­a a la segunda posición entre los  candidatos a seis diputados de ese distrito electoral.

La respuesta del otrora í­ntimo allegado a la licenciada Sandra Torres no deja lugar a su carencia de escrúpulos. Léanla: -En esta vida no se debe escupir para arriba, especialmente los polí­ticos porque nacimos para eso… son 30 años ya de esto.

Si se toma literalmente esa filosófica respuesta, el mofletudo de don Juan habrí­a querido decir entre lí­neas que algunos polí­ticos nacieron sólo para escupir, y para arriba, que es lo peor. En otras palabras, durante tres décadas el  ex secretario general de la UNE se ha dedicado a lanzar escupitajos a diestra y siniestra, pero sobre todo arrojando gargajos hacia el cielo, como si fuera una especie de minúsculo volcán salivoso.

Como para abrir cancha, Alfaro aseveró que mantiene una estrecha amistad con la diputada Roxana Baldetti, puesto que ambos formaron parte en la fundación del desaparecido partido Movimiento de Acción Solidaria, cuyo máximo lí­der era el ex presidente Jorge Serrano Elí­as, quien en las postrimerí­as de su agonizante gobierno implantó la censura, y una de las funcionarias de ese régimen que cumplió la vergonzosa tarea de censora de los medios impresos fue la actual secretaria general del PP, pero después señaló que sólo obedecí­a órdenes de su primo o tí­o. ¿Recuerdan, periodistas?

También se vanaglorió de ser muy amigo del militar Otto Pérez Molina, el seguro candidato presidencial del mismo pepe, amistad que cultivó cuando el generalazo fue jefe de Inteligencia del Ejército, también durante el gobierno de Serrano Elí­as.

Ante otra pregunta de la reportera respecto a que la segunda casilla del PP en Escuintla habí­a sido reservada desde enero (¡imagí­nese usted! como si fuera mesa de restaurante de pomada) para el diputado Arí­stides Crespo -el que fuera brazo derecho del generalí­simo Rí­os Montt y quienes ahora son una especie polí­tica en ví­a de extinción-; pero que en estos dí­as se rumora que esa plaza es para el robusto Juan Alfaro o para su hijo, el susodicho dijo que no se la han ofrecido, mas aclaró: «A mí­ ninguna propuesta me ofende».

Por supuesto que no. ¡Faltaba menos! Eso de negarse a una oferta de la clase que fuere, aun la más ruin, no es propio de un polí­tico de determinada catadura que se precie de serlo. Y de ahí­ que don Juan aún confí­a en que la UNE mantenga su promesa de postular a su precoz retoño para diputado por Escuintla. 

(Julio Cifuentes le envió al politólogo Romualdo Tishudo esta frase célebre: -En polí­tica, el que sabe, sabe; y el que no, es lí­der).Â