275 AÑOS DE CORONACIÓN Y CONSAGRACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DEL MANCHÉN


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El tiempo pasa y no se detiene. El 23 de mayo pasado se cumplieron, exactamente, 275 años de un acontecimiento que marcó la vida religiosa y social de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.

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Mario Alfredo Alvarado V.

Justamente habían pasado 21 años de la consagración de la primera imagen en toda la América Española y nuevamente se volvía a repetir tan magno acontecimiento en una ciudad llena de fe y de mística por sus raíces hispánicas mezcladas con el sincretismo religioso del nuevo mundo.

Hablo de la coronación y consagración de la Virgen del Manchén, una joya del arte colonial guatemalteco  que data de finales del siglo XVII. Esta imagen religiosa  entra en la iconografía de las representaciones del dolor de la madre de Jesús, realizadas en nuestro continente para fomentar la evangelización y consolidación del catolicismo durante el tiempo de la Colonia.

Los orígenes de la imagen de Nuestra Señora de los Dolores se pierden en un lugar místico de la añeja ciudad del Señor Santiago, el barrio del Manchén que obtuvo esta denominación por los árboles del mismo nombre que rodeaban el paisaje de tan bello lugar.

La descripción más antigua de este barrio la encontramos en el censo del ayuntamiento del año 1604, donde se habla del barrio del Manchén adscrito al barrio de San Sebastián, para los auxilios religiosos y disposiciones de celebraciones litúrgicas.

Estando ya ubicada la cuna de la devoción a la imagen de la Virgen del Manchén, ésta era venerada en una pequeña ermita en la ciudad de Santiago. En ese entonces, se practicaba la devoción con mucho arraigo incluso a la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

Por los restos de la ermita que aún quedan en pie y los análisis estilísticos del lugar se sabe que la ermita es una construcción perteneciente al siglo XVIII. El cronista Domingo Juarros ofrece la crónica del acto de la coronación y la consagración,  el 23 de mayo de 1738,  por el Obispo de Comayagua, Fray Antonio López de Guadalupe, para lo cual se realizó la ceremonia en la iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes.

Este acto tiende a marcar no solo la fe de las personas de esta ciudad sino  que demuestra el arraigo de las consagraciones de imágenes de pasión  en Guatemala, siendo esta imagen la primera que representa a  una advocación dolorosa.

Consagrada 21 años después que Jesús de la Merced en la misma iglesia donde se le consagrara al Nazareno mercedario un ya lejano 5 de agosto de 1717, por el obispo Juan Bautista Álvarez y Toledo.

De la escultura se habla mucho sobre su posible escultor, algunos la atribuyen al artista Pedro Mendoza, situando su origen de veneración en el año de 1660,  pero aún no hay documentos que respalden dicha hipótesis pero si nos guiamos por las apreciaciones estilísticas, bien podemos fechar la imagen a finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII como  una de las primeras muestras del Barroco Guatemalteco.

Este año es una magnífica oportunidad para acercarnos al templo de San Sebastián de la Nueva Guatemala de la Asunción y venerar a tan singular imagen y observar una de las joyas más emblemáticas de la imaginería colonial reconocida como testigo de la fe de todo un pueblo católico que hace 275 años la convirtió en la primer imagen de la Virgen María en ser consagrada y la segunda en tener, tan especial, distinción en toda la América española.