Año: 2007

  • Desde tiempos de Serrano perdimos la reclamación pues al reconocer la nación se paseó en todo el marrano

  • Giovanni Reale y Dario Antiseri:

    En mis años juveniles de estudiante los libros de Historia de la Filosofí­a eran muy importantes. No sé con exactitud si todos acudí­an a ellos y los consideraban como «vade mecum», pero para mí­ eran imprescindibles. En ese tiempo yo era fanático de ’Fraile’, así­ le llamábamos. Se trataba de una colección de historia de…

  • Enrique Gómez Carrillo Y LA CRISIS DEL REALISMO

    Enrique Gómez Carrillo (1873-1927), escritor y periodista guatemalteco, es considerado discí­pulo de Rubén Darí­o. Nacido en la ciudad de Guatemala, fue autodidacto y, desde muy joven, en 1888, se dedicó al periodismo. En 1890 se trasladó a Parí­s, dando comienzo a una serie de viajes por distintos paí­ses de Europa, Asia y América, casi siempre…

  • La joya única

  • La más violenta violación de los derechos humanos

    Por la vida y dignidad de las mujeres, ni un golpe más.

  • Organización necesaria

    «Más que el cumplimiento o no de las promesas realizadas en campaña? es necesaria la organización de las personas que habitamos en este hermoso paí­s del centro de América».

  • Conferencia musical

  • Ciudad de pobres corazones

    «En esta sucia ciudad, no hay que seguir ni parar. Ciudad de locos corazones, ciudad de pobres corazones.» Fito Páe

  • Se roban el futuro del paí­s

    Dramático es el caso. Impacta sobremanera el incalificable robo de niños que se lleva a cabo con fines comerciales en el paí­s. Sin embargo, la capital representa el universo para quienes protagonizan en mayores í­ndices el rapto de menores, de consiguiente queda enorme vací­o en sus hogares, desesperados por su paradero.

  • La aspiración de Taiwán de reingresar a la ONU

    Podrí­a llamarse inconsistencia ideológica de mi parte; porque varias veces he insistido en indicar que pese a sus diferencias de sistemas polí­ticos y económicos, además de otras variantes muy marcadas entre sí­, siempre he sentido simpatí­a por tres pequeños paí­ses que constantemente afrontan el riesgo de ser atacados por sus inmediatos y poderosos enemigos.