Las hojas del calendario son corceles veloces. 22 años cumple la primera entrega el 13 de diciembre de 1986, que me publicaron con el encabezamiento: Colaborar con LA HORA. Grato es retrotraer a la mente, lleno de emoción este acontecimiento personal, que así resuena en lo profundo de mis interioridades.
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Llego con la alforja de unos años activo, gracias a la acogida de El Imparcial, otro diario de la tarde. Reconozco no ser periodista profesional. Sin embargo, suple en algo mi modesta vocación, consistente en la enorme buena voluntad de hacer uso del derecho de la libre emisión del pensamiento.
Siento inmenso gozo al abrírseme las puertas del Diario LA HORA, merced a su amplitud y bondad, que se me brinda sin reservas de ninguna índole. Tengo la complacencia de conocer a los caballeros Oscar Marroquín Rojas y Oscar Clemente Marroquín Godoy, que conducen la nave hacia puerto seguro y firme.
Además tuve similar motivación al estrechar la mano de don íngel Monasterio, jefe de Redacción en ese entonces, Igual a la del amigo Carlos González que después del retiro del señor Monasterio, ocupó el cargo durante varios años. Dinámico y cordial, a parte de atento también pasó a condición de retiro.
Del 13 de diciembre de 1986 hasta acá, acumulo muchos pasajes de valía, por cuanto significan meritoria orientación recibida a través del tiempo. Buen trato de todos en general, sobreentendido el sello de amabilidad, que son manifestaciones de calor humano que sumo día a día, a modo de estímulo especial.
Testigo soy de trascendentes etapas que ha tenido LA HORA. Responden al infatigable esfuerzo por estar en sintonía con la moderna tecnología periodística. Cambio en la primera plana, en su tamaño, páginas a todo color, entre otras. Principalmente su línea invariable de ser el decano de la prensa independiente.
También mi asiduidad genera la oportunidad propicia de intercambiar breves saludos y palabras con el personal de los diversos departamentos de personal, verdadera colmena humana que funciona bien sincronizada. Veo en su mayoría sangre joven ante nuestra innegable veteranía.
Asimismo, esos años a título de colaborador del Diario LA HORA hacen posible tener el gusto de conocer personalmente a algunos columnistas destacados. El resto no, empero son de categoría y mis respetos para ellas y ellos: Gozan de contar con muchos lectores, según queda comprobado, no hay duda por lo tanto.
En esta tarea hermosa y gratificante, de abundante satisfacción dejo constancia nostálgica de magníficos colaboradores en función de columnistas reconocidos. «Llegó un día, un día en que levaron anclas para no más volver». Sus escritos meritorios y nombre quedaron a manera de impronta en las páginas del vespertino y en el recuerdo permanente.
Satisface a plenitud en el camino de la existencia, el honor de que sean publicadas nuestras líneas. Constituyen un acceso directo e importante con el colectivo nacional. Tocamos temas, o intentamos sean referentes que mejorar, del pulso diario nacional, aquejado de problemática en todo sentido.
Por último dejo testimonio del inmenso placer de contarme a la cola de los colaboradores, las debidas gracias a todos. Mis deseos fervientes que tengan una tranquila Navidad en el seno familiar y un Año Nuevo 2009 mejor, en momentos difíciles. La fe mueve montañas, recordémoslo siempre. Un cálido abrazo.