Alguna vez lo he dicho que tenemos la costumbre de celebrar y hasta con pompa, el aniversario del «día del cohete», pero en cambio muchas de las celebraciones nuestras de gran importancia pasan desapercibidas, tal el caso de nuestro glorioso Himno Nacional, que este año cumple 112 años de haber sido proclamado por el entonces presidente de la República, general José María Reyna Barrios, en la casa presidencial de la 9a. calle y 11 avenida, zona 1 (derruida por el terremoto de 1976). A la fecha de escribir esta Butaca, no se sabía de algún preparativo para conmemorar la efemérides patria. Es más, se ha alterado la música original, y una radiodifusora se ha encargado de divulgar esa alteración.
Algunos jóvenes expresan que «así llega más a las generaciones actuales», pero no se trata de eso, pues un Himno Nacional debe mantenerse en toda su pureza y los jóvenes de ahora lo deben aprender y cantar tal como fue escrito en su letra y música originales por sus creadores, y no alterándolo a su libre albedrío. Esta es tarea de los centros de estudio tanto públicos como privados. Al presente yo no tengo noticia de que en otros países sólo porque suena mejor se altere la música o la letra de su Himno Nacional. Es más, se publicó que en una oportunidad en México porque se le olvidó una estrofa en un acto público, sancionaron a la cantante y a sus patrocinadores.
Aquí, por Decreto del Congreso de la República No. 44-97, de 1997, se ordena que el Himno debe interpretarse, sin alteraciones, en su forma original y delega en el Ministerio de Educación el cumplimiento de esta normativa, pero, parece que en tal Despacho ministerial desconocen tal decreto legislativo.
El que esto escribe, dramaturgo, realizó una teatralización de nuestro Himno Nacional, en prosa y en tres actos, que se estrenó para el primer centenario en el Teatro de Bellas Artes, con financiamiento se propio porque no se consiguió ningún apoyo, y desde entonces no se ha vuelto a representar, cuando pienso yo que debiera hacerse cada año durante el ciclo lectivo, como obligación.
TECíšN UMíN: Por otra parte, el 20 de este mismo mes es el día de nuestro máximo héroe nacional, Tecún Umán, el cual fue declarado así también por el Congreso de la República, pero está olvidado. Hubo una época en la que se realizaba una serie de actos al pie del monumento de la Aurora con asistencia del alto mando del Ejército. Había declamaciones alusivas al héroe, marimbas, danzas folklóricas, cohetes, en fin, era un gran fiestón, de un tiempo a esta parte ni siquiera una flor tirada así al paso, menos una guirnalda al pie del monumento, obra de otro héroe cultural, el escultor Roberto González Goyri. ¡Así somos!
MONUMENTO: Por último, se me ocurre pensar que la casa en donde fue aprobado el Himno Nacional debiera declararse monumento nacional, reconstruirla, al menos en el primer piso, porque el segundo se cayó con el terremoto, ya aludido, con dos estatuas de cuerpo entero, en bronce, de don Rafael ílvarez Ovalle, y de don José Joaquín Palma, y ser visitada por escolares.
GOTITA: Los bebés de hoy nacen con su celular en la oreja.