A principios del mes de diciembre de 2009, recibí en mi hogar con profusa alegría, un sobre de gran tamaño sellado con lacre, a nombre de mi esposo Carlos-Rafael Pérez Díaz, que resguardaba la regia invitación que nos hiciera la familia Valladares Molina para celebrar los cien años de vida de doña Mariíta. Cito esto porque la invitación no era una simple tarjeta de cumpleaños, sino un refinado folleto que documenta dentro de sus hojas los nombres de cada uno de los miembros de la familia Valladares Molina, como si fuese un árbol genealógico. En la portada de dicho documento se reproduce un hermoso retrato en sepia de doña Mariíta, que encaja perfectamente con el fino y pulcro papel color champagne. En la primera hoja leemos lo siguiente: «1909 2009/ 26 de diciembre/ celebración de los 100 años de vida de/ María Concepción Molina Rubio de Valladares y Aycinena/ Mariíta/ Condecorada Pontificia/ Dama de Gracia y Devoción Cruz con Corona de la Soberana Militar Orden de Malta/ Comendador de la Orden del Quetzal/ Hijadalgo/ Infanzona de Illescas/ Presidenta Emérita de Cuestión de Minutos, el decano de la prensa televisada en Centro América.» Más adelante asienta: «…cumplirá 100 años, D.m. el sábado 26 de diciembre/ motivo por el cual sus hijos/ Luis Domingo, María del Rosario y Roberto, Lucía, Rodrigo, Acisclo y Raquel/ le invitamos a participar de la Santa Misa que, en Acción de Gracias a Dios, será concelebrada el sábado veintiséis de diciembre a las diecisiete horas en la Santa Iglesia de San Miguel de Capuchinas por el Cardenal Arzobispo de Guatemala, Monseñor Rodolfo Quezada Toruño y el Señor Nuncio Apostólico de su Santidad, Monseñor Paul Richard Gallagher./ Guatemala de la Asunción, dos mil nueve.» Y así con su hermoso vestido dorado y zapatillas de oro, María Molina de Valladares ingresó a la Iglesia de San Miguel de Capuchinas como una primorosa reina, acompañada hacia el altar por su hijo Luis Domingo. Monseñor Rodolfo Quezada Toruño, durante la homilía recordó con entusiasmo la amistad que tuvo doña Mariíta con su señora madre, doña Clemencia; también solicitó al Señor Nuncio Apostólico, Monseñor Paul Richard Gallagher, que diera lectura al saludo y Bendición Apostólica que el Santo Padre impartió desde el Vaticano a la agasajada con motivo del centenario de su nacimiento: «Su Santidad Benedicto XVI saluda cordialmente a la Señora María Concepción Molina Rubio de Valladares y Aycinena, y se une a su acción de gracias con ocasión de su 100 cumpleaños, asegurándole oraciones para que el Señor le conceda abundantes gracias que le ayuden y conforten en su vida cristiana. El Santo Padre, invocando la protección maternal de la Santísima Virgen María, le imparte complacido la Bendición Apostólica, que hace extensiva a sus hijos, nietos y biznietos, y a cuantos participan en la celebración eucarística en la Santa Iglesia de San Miguel de las Capuchinas, en Nueva Guatemala de la Asunción, el 26 de diciembre de 2009./ Monseñor Peter B. Wells/ Asesor/ (anexo: Rosario)» Junto a mi esposo nos sentimos muy felices acompañando a la familia Valladares Molina, tanto en la iglesia como en la recepción que fue efectuada en su residencia, situada en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, y en la que tuvimos el gusto de saludar y conversar con muchísimos amigos y amigas. Menciono en esta ocasión a Mario Sandoval Figueroa, padre del reconocido periodista Mario Antonio Sandoval, con quien tuve la oportunidad de dialogar acerca de mis señores padres don León Aguilera y María del Mar, a quienes recordó con especial cariño. Es el mismo cariño que me une a la familia Valladares Molina, a quienes felicito y agradezco su amistad. Doña Mariíta ha llegado al 2010 con 100 años de vida: Vivo ejemplo del respeto que debemos a la longevidad.