Mientras el presidente Colom, su esposa y sus colaboradores viajaban a Taiwán invitados por el gobierno de la isla, para compartir las celebraciones del doble 10 y según dijo solicitar más ayuda para nuestro país, aunque yo diría primero agradecer todo lo que ya hemos recibido de ellos, desde jornadas médicas, música y danza, la carretera a Sanarate, y un montón de ayudas más; los guatemaltecos abríamos los monederos y juntábamos las monedas para comprarnos un Big Mac.
Una actividad que cumple ya diez años de realizarse y que además de permitirnos compartir en familia o amigos de una comida nos deja la satisfacción de colaborar con una empresa que a su vez brinda asistencia a otros guatemaltecos.
En el pasado se destinaron las ganancias de la venta a la Unidad de Cirugía Cardiovascular, UNICAR, incluso se apreció al doctor Aldo Castañeda despachando el producto. Y no es que ese centro de atención ya no requiera ayuda, sino que existen muchos otros que también la necesitan.
Así que se decidió por diversificar la donación y este año el monto de lo recaudado correspondiente a la venta de 274, 618 Big Mac, lo que hace un total de Q 5 millones 286 mil 496 quetzales con 50 centavos será destinado a adquirir aparatos auditivos para niños de escasos recursos; apoyar a la Escuela Hospitalaria del Hospital Roosevelt que forma personal de enfermería, el que finalmente laborará en distintos centros hospitalarios e incluso en atención a pacientes individuales.
Otra parte será destinada a la construcción del segundo Hogar de Ronald, una casa fuera de la casa. Un sitio en donde familiares de pacientes que viven muy lejos del hospital pueden hospedarse unos días para estar cerca de su ser querido que debe ser intervenido quirúrgicamente.
Esta cercanía brinda no solo un apoyo al familiar sino una ayuda al personal de asistencia, el que observa como el paciente se recupera mejor y más pronto al escuchar las voces de sus seres queridos, contemplar su rostro y sentir su presencia.
Este año Mac Donald tuvo la visita del doctor Rafael Espada, si bien no para despachar sí para comprar, colaborar con la causa y compartir con su amigos de la Escuela Luz Isabel Sánchez.
Una semana para agradecer, a la República de China Taiwán y su gente por todas sus donaciones a cada uno de los que pudieron y consumieron su Big Mac y a doña Yolanda de Cofiño por su firme apoyo a los guatemaltecos más necesitados y a aquellos que con su esfuerzo y dedicación harán de la nuestra una patria mejor.
Ojalá más empresarios nos invitaran también a compartir su ayuda a otros guatemaltecos, seguramente que allí estaríamos para cooperar en la construcción de una mejor nación.